Población de doble riesgo: los mayores de 60 años son los más afectados por las fake news sobre la pandemia de coronavirus

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En tiempos de coronavirus y cuarentena, el consumo de información en Internet aumentó considerablemente. Desde su teléfono o computadora, cada vez más usuarios (y con mayor frecuencia)

recurren a redes sociales, motores de búsqueda, diarios y aplicaciones de mensajería para estar al tanto de las últimas novedades de la pandemia. Está claro que no todo lo que circula por la red es verdad. Y sin embargo, muchos dan por válidas noticias que son falsas y las difunden entre sus conocidos ayudando a su viralización. 

Estudios internacionales advierten que uno de los sectores más permeables a las fake news​ es el de los adultos mayores, que curiosamente, son los más vulnerables ante el contagio del Covid-19. Ahora un grupo de investigadores argentinos lanzó un estudio para medir qué impacto que tienen las campañas de noticias falsas que circulan a través de WhatsApp entre las personas de más de 60 años que están en cuarentena en el país.

La iniciativa del proyecto Desconfío es la primera que estudia cómo se distribuyen las noticias por la plataforma de mensajería en la Argentina de forma sistemática y con una fuerte base metodológica.

“Nuestra intención es averiguar las causas que empujan a los adultos a esta acción. Si se debe a que no están alfabetizados digitalmente o les falta familiarizarse con el manejo de las redes sociales. Conversamos con varios damnificados para averiguar cómo les llega este contenido y cómo se distribuye entre su red de contactos. Si es a través de un grupo de amigos, familiares o por medio de un desconocido y cuál es su relación con la tecnología”, explica Soledad Arréguez, responsable de Programas Educativos del grupo.

Las noticias falsas que llegan al móvil carecen de fuente. Uno de los ejemplos recientes que circula por WhatsApp.

Las noticias falsas que llegan al móvil carecen de fuente. Uno de los ejemplos recientes que circula por WhatsApp.

En estos momentos, la investigación está en etapa de entrevistas y armado de grupos focales y, pese a los desafíos que imponen las restricciones del aislamiento preventivo y obligatorio, ya superó una etapa preliminar que permitió atender a un sector de usuarios de noticias que suele quedar fuera del mapa de la mayoría de las iniciativas a pesar de que es uno de los más afectados por las campañas de desinformación.

La investigación, que se inició en un momento en que toda la población aumentó el consumo y la búsqueda de información sobre la pandemia de Covid-19, partió de los datos de un informe que la Universidad de Princeton publicó recientemente y que detectó que los adultos mayores tienen más probabilidades de compartir noticias falsas.

En dicho estudio los investigadores estadounidenses identificaron el aumento de usuarios hombres y mujeres de más de 65 años en Facebook y concluyeron que en esa red social estas personas compartieron más del doble de artículos de noticias falsas que el grupo de edad más próximo (de 45 a 65 años), y casi siete veces más que el grupo de edad más joven (18 a 29).

Los mensajes que se reciben, describen los expertos, raramente contienen enlaces que remiten a un sitio externo. Por lo general son ilustraciones o textos que no contienen ninguna referencia sobre su procedencia y también, hay muchos audios o videos que no identifican al locutor.

“En muchas ocasiones basta con un acercamiento más crítico y prestar atención a ciertos detalles para darse cuenta que no es una información verídica. Pero lo que buscan es causar impacto o bien apelar a la emotividad y que nadie se detenga a analizar la verosimilitud de lo que se comparte. En otros casos aparecen bromas o memes que fueron sacadas de contexto y que no llegan a captar su significado”, remarca Arréguez.

Entre los mensajes falsos más comunes hay una placa que indica que se podría curar el coronavirus con gárgaras de agua tibia y sal. Otro advierte que por la noche varios helicópteros van a fumigar para erradicar el virus.

Las noticias falsas que llegan al móvil carecen de una clara referencia. Uno de los ejemplos recientes que circula por WhatsApp.

Las noticias falsas que llegan al móvil carecen de una clara referencia. Uno de los ejemplos recientes que circula por WhatsApp.

Con el brote y la diseminación del Covid-19, “no sólo combatimos una epidemia: también luchamos contra una infodemia”, indicó el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

“La iniciativa surgió junto a otros proyectos en el marco de Tech Camp Argentina, un encuentro que el año pasado reunió a periodistas, académicos y expertos en tecnología para generar proyectos que hagan frente al problema de la desinformación, y que fue organizado conjuntamente entre la Embajada de Estados Unidos y la Asociación de Entidades Periodísticas de Argentina (ADEPA)”, explica Andrés D'Alessandro, director ejecutivo de Adepa.

El equipo está integrado por los periodistas e investigadores Adrián Pino y Soledad Arréguez, la editora Ursula Ures Pires y Eugenia Mitchelstein, directora de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Andrés.

“Buscamos aportar conocimiento que permita idear soluciones que contribuyan a combatir las campañas de desinformación que perjudican especialmente a este sector de usuarios de noticias”, aseguró Pino, y con el mismo énfasis remarcó la importancia de promover una mirada crítica sobre el fenómeno de la desinformación en toda la conversación pública.

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