Coronavirus en Argentina: el compromiso de poner el hombro para sostener un hogar de chicos

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Transformar y construir una diferencia. De eso habla Emilio Lancestremere (38). "Somos educadores que elegimos esta tarea para transformar la realidad de los que menos tienen", dice y se disculpa porque

la remera que lleva puesta en la foto está manchada. Son los gajes de su oficio: acaba de servir el almuerzo en el hogar en el que trabaja hace casi 7 años. La transformación y la construcción de las que habla son un día a día y no pueden detenerse más allá de la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

Al contrario. La suspensión de clases y el aislamiento obligatorio impusieron nuevos obstáculos y desafíos. Los chicos -que tienen una rutina y además de ir al colegios van al club o a la plaza- ahora pasan todo el día dentro de la institución. Y eso demanda, ante la amenaza del Covid-19, muchos más cuidados y productos de limpieza e higiene para poder realizarlos.

"Lo más difícil en la situación actual es sostener al equipo que acompaña a los pibes. Esto significa cuidar también a los que cuidan", afirma. Dentro del equipo de trabajo hay personas que, al pertenecer a grupos de riesgo, no pudieron seguir cumpliendo funciones. Para cubrir esos puestos, se pidió una partida extraordinaria de dinero al Gobierno de la Ciudad, que aún no fue otorgada.

Formalmente, Emilio es uno de los operadores sociocomunitarios de La Casona de los Barriletes, aunque aclara que prefieran llamarse educadores. Él trabaja en la sede de Liniers -es monotributista- y decidió mover con su auto para reducir el riesgo de contagio. "Está el riesgo de contraer el virus y el miedo de pasárselo a alguien de mi familia", cuenta.

La asociación civil La Casona de los Barriletes tiene, además, otro hogar en Mario Bravo y Córdoba. Entre ambos tiene 36 chicos de entre 10 a 18 años. "En Liniers también funciona un dispositivo de acompañamiento que se encarga de hacer acompañamientos externos a distintas familias y chicos. Los chicos viven en el hogar, con algunos se realiza revinculaciones con familias o referentes afectivos", detalla.

¿Cuáles son sus motivaciones poner el hombro en plena pandemia? "Es un estilo de vida.... es más que un mero trabajo. El compromiso con nuestros niños y adolescentes va más allá que cumplir un horario. Elijo este trabajo porque considero a la infancia y la adolescencia como momentos claves para construir una diferencia. Generar conciencia. Creo en la posibilidad de construir equidad a nivel social y fortalecer el lazo social. Hay muchos campos de acción, como la educación, los vínculos familiares y la creación de mejores oportunidades para los niños y adolescentes más vulnerables. Es un trabajo que día a día te sorprende y de eso aprendés, te motiva, también te hace bien al corazón", concluye.

DD