Dinero de la coima y dos cajas de vino bajo los brazos: así fue la caída del comisario de la Federal

Policiales
Lectura

Lunes 29 de junio. Pasaje Aráoz y Cabildo, en Piñeyro, Avellaneda. El Chevrolet Cobalt gris manejado por el suboficial de la Policía Federal Gustavo Catania (51) había estacionado hacía apenas unos

minutos. Su jefe, el comisario a cargo de la división Sustracción Automotores de la PFA, Damián Merchán (48), ya se había bajado y se encontraba con el dueño de un desarmadero al que iba a ver para cobrarle parte de una coima que en total ascendía a 50 mil dólares.

La víctima de la extorsión estaba parada junto a un camión del que bajaban cajas de vino, frente a la persiana de una distribuidora. Merchán fue hacia él sin saber que sus colegas de la Bonaerense estaban escondidos, observando todo y esperando el momento justo para arrestarlo.

El comisario los ayudó a que pudieran detenerlo sin problemas: fue cuando decidió que, además de la coima, algo más se iba a llevar esa tarde de pasaje Aráoz y Cabildo, según confiaron fuentes del caso a Clarín.

'Arreglo que descarguen el camión y ya estoy con usted', le dijo el dueño del desarmadero, que días antes había denunciado la extorsión del comisario de la Federal ante el fiscal Guillermo Castro, de la UFI N° 4 de Avellaneda, y que se prestaba de cebo para que pescaran in fraganti al policía corrupto.

-¿De qué es la carga?, preguntó interesado el comisario Merchán.

-Vinos Nicasia, de la bodega Catena Zapata.

-Ahh, me encanta. Entonces, además de lo que tenés que darme, separarme dos cajas que me las llevo.

Los dólares de la coima que había recibido el comisario de la Federal detenido por extorsionar al dueño de un desarmadero en Avellaneda.

Los dólares de la coima que había recibido el comisario de la Federal detenido por extorsionar al dueño de un desarmadero en Avellaneda.

Palabras más o menos, ese fue el diálogo que reconstruyeron las fuentes y antecedió el pago de 2.900 dólares y 40.000 pesos de coima que le exigió el comisario Merchán para no ‘inventarle’ un allanamiento en el desarmadero.

Tras cobrar la plata, el policía se puso una caja de vino debajo de cada brazo y salió rumbo al Chevrolet donde lo esperaba el sargento Catania que, según las fuentes, “no estaría involucrado en los manejos espurios del comisario".

“Fue el chofer que le tocó en suerte ese día. No estuvo en contacto con el dinero, no se bajó del coche… No hay pruebas que lo incriminen, por el momento”, explicaron este martes. Fue liberado.

Con Merchán caminando con las dos cajas de vino debajo de los brazos, los de la Bonaerense aprovecharon y se lanzaron a arrestarlo. El comisario, que tenía las manos ocupadas, no se resistió.

Así detenían al comisario de la Policía Federal por una causa de extorsión.

Así detenían al comisario de la Policía Federal por una causa de extorsión.

En su poder encontraron el dinero que, previamente, el fiscal Castro había mandado fotocopiar para hacer el seguimiento del número de serie de los billetes y que le había dado al dueño del desarmadero que había iniciado la denuncia para que pague la coima.

Este martes, mientras en la Justicia aguardan que colegas del denunciante de otros desarmaderos que hayan sido víctimas de extorsión se presenten para reforzar el caso, Merchán estuvo frente a frente con el fiscal Castro.

En su descargo, el jefe policial se desvinculó del hecho y, si bien admitió que conocía al dueño del desarmadero, aseguró que fue a verlo por un asunto personal, no profesional o laboral.

El análisis del teléfono del comisario detenido, que fue secuestrado durante su arresto, será clave para la investigación.

Según consta en la denuncia, el ahora ex jefe de la división Sustracción de Automotores de la PFA no estaba solo cuando le exigió la coima al dueño del desarmadero.

El Chevrolet gris en el que llegó el comisario a Avellaneda para cobrar una extorsión.

El Chevrolet gris en el que llegó el comisario a Avellaneda para cobrar una extorsión.

Pero su cómplice no era el chofer que el 29 de junio llevó a Merchán a la trampa, sino otro policía que los investigadores intentan identificar.

Por lo pronto, el ex jefe de la división Sustracción de Automotores de PFA -que pasó su primera noche como acusado de una causa caratulada como “extorsión” en un calabozo de una dependencia de Quilmes- no sólo fue fotografiado cuando recibía la coima el lunes 29 y fue atrapado con la plata en el bolsillo: el fiscal del caso tiene videos que presentó el denunciante.

Uno de esos videos es de uno de los primeros encuentros. Según la denuncia, en principio Merchán y su cómplice no identificado le habían pedido 50 mil dólares para no inventarle un allanamiento en su desarmadero.

El viernes pasado, cuando fue el turno del pago de la primera cuota de 500 dólares, la víctima filmó la transacción. Eso también consta en la causa.

EMJ