Canje de deuda: se viene otra oferta oficial y la diferencia con los bonistas se achicaría a cinco dólares

Economia
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La negociación por la deuda entró en una instancia, ahora sí, de definiciones. En el ministerio de Economía dejaron trascender que esta semana, tal vez este lunes mismo, el Gobierno argentino

dará a conocer a los bonistas la nueva propuesta, que sería presentada, afirman, como la última y definitiva.

Los retoques a la anterior propuesta conocida hasta ahora -valuada en 47 dólares por el mercado- pasarían por reducir algo el plazo de gracia, un tratamiento especial para los intereses corridos (tal vez se pagarían con otro bono) y algún retoque menor a los cupones de intereses de los nuevos bonos, considerados demasiado bajos por los acreedores. En total, modificaciones que arrimarían el valor de la oferta a los 50 dólares.

Los acreedores, dicen en fuentes allegadas a los tres grupos de bonistas, no estarían dispuestos a aceptarla: se dice que están plantados en los 55 dólares.

El Gobierno afirma, enarbolando la bandera de la “buena fe”, que no quiere, no piensa ni tiene intención de entrar en default. Los bonistas, a su vez, aseguran que sus propuestas son extremadamente generosas, en plazos y tasas de interés, teniendo en cuenta que se la están haciendo a un país que está reincidiendo en otro evento de default después del de 2002, y apenas cuatro años después de haber regularizado su situación ante acreedores externos privados. “Le estamos ofreciendo tasas del 4,25% mientras a países con altísima calificación crediticia el mercado les pide 3%”, resumen

¿Será insalvable esa diferencia de cinco dólares? Una carencia que se le achaca al ministerio de Economía es que por ahora no acompañó la oferta con el plan económico que desplegará de aquí en adelante -superada la pandemia pero también la pulseada con los acreedores- para hacer verdaderamente sostenible el plan de pagos que surja de la negociación.

Es decir, todavía es una incógnita cuál va a ser el camino que elegirá recorrer el Gobierno para recuperar lo antes posible el equilibrio fiscal, corregir las falencias macroeconómicas y poner a la Argentina en un sendero de crecimiento sostenible por varios años.

“La sostenibilidad de la deuda depende de generar un programa económico consistente en lo fiscal y en lo monetario para bajar el costo de refinanciamiento y subir el crecimiento potencial. No ayuda mucho plantarse en una negociación por los 3, 4 o 5 dólares de diferencia en el valor presente neto de la oferta” señala Federico Furiase, de la consultora Eco Go.

La credibilidad y consistencia del plan económico “post-canje” podría ser una variable decisiva en la resolución de la negociación. Veamos por qué. El Gobierno y los bonistas formulan sus propuestas tomando el mismo valor para una referencia clave: la tasa de salida o “exit yield” es del 10%. Es decir, simplificando, esa tasa indica cuánto rendirán en promedio los nuevos bonos del canje una vez que salgan a la cancha, al mercado secundario, y se puedan comprar y vender. Si se usa una tasa de salida menor, el valor de la propuesta (de los bonos) sube. A la inversa, baja.

En otras palabras, ambas partes imaginan que el riesgo país post-canje de argentina rondará los 1.000 puntos. Un número bajo en comparación a los 2.539 puntos de riesgo argentino de este viernes. Pero altísimo frente a los 334 puntos que rinde Brasil; los 268 de Colombia: los 218 de Uruguay o los 133 puntos de Perú. Estos países emitieron deuda, estas semanas, a 10 años y 30 años, en dólares, a tasas en torno al 3% anual.

Es importante el contexto mundial. Hay muchísima liquidez y los países que necesitan plata fresca para financiar el mayor gasto público derivado de la pandemia, salieron a tomar fondos al mercado de capitales. El mundo de tasas de interés en mínimos históricos también podría ser rápidamente aprovechado por la Argentina. Otra vez: hace falta un plan económico consistente. Inentendible que el Gobierno no lo haya dado a conocer de entrada, al arranque de la negociación.

Así, y todo, Furiase, consultado por este diario, hizo este cálculo, imaginando escenarios amigables para el día siguiente al canje: “El bono a 30 años que ofrece el Gobierno, descontado a una tasa del 10% vale 47.3 dólares. Si esa tasa bajara al 7% (300 puntos básicos), el mismo bono valdría 58 dólares”. Es una ganancia de capital de 23%. Otra vez: siempre y cuando la Argentina luzca creíble.

“Es más, en un ese escenario de compresión de spreads, luego del canje, tendrían más recorrido alcista los bonos emitidos a más largo plazo. Así, por ejemplo, el 2038 pasaría de 50 a 67.5 dólares, es decir una suba del 35%” subraya Furiase.

Dado este escenario deseable, cabría preguntarse si Guzmán intentará hacer jugar la carta de la ganancia potencial de los bonos -que les devolvería a los bonistas parte de lo que estarían perdiendo al aceptar esta reestructuración- para que que los acreedores acepten la oferta argentina.  “Es fácil decirlo, pero hasta ahora Guzmán no ha hecho nada para ganarse la confianza de los acreedores”, resaltó, con realismo, un analista financiero con larga experiencia en este tipo de negociaciones.

La clave, entonces, es lograr una persistente baja del riesgo país una vez pactado el canje de deuda. Y para eso, naturalmente, hace falta un plan económico creíble a ojos de los mercados financieros.

Resume Furiase: “Para llegar a un escenario de caída de tasas de interés no alcanza con reestructurar y descomprimir el perfil de vencimientos de la deuda en dólares. También hay que mostrar un programa basado en la consistencia fiscal, monetaria y externa, acompañado por un acuerdo con el FMI, en el cual se reprogramen los vencimientos con el Fondo. Si se logra todo eso, ocurrirá la caída de las tasas de interés que el mercado le pedirá a la Argentina, en un mundo de híper liquidez global y tasas negativas.”

En definitiva, Guzmán debería pedirles a los bonistas un acto de fe. Y esperar que le crean que después del canje se pondrá en marcha un plan consistente.