EE.UU. y Europa fijan el rumbo de la recuperación global

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En EE.UU. hay 173.000 ventiladores – equipos médicos fundamentales para enfrentar los casos más graves de coronavirus -; y la producción mundial, incluyendo a la norteamericana hasta el 1 de marzo,

asciende a 40.000/50.000 máquinas por año.

Ahora el gobierno de Trump mediante la “Ley de Producción para la Defensa” (DPA), una norma de tiempos de guerra que prioriza sectores y fuerza la utilización de recursos en industrias privadas de carácter estratégico, ha logrado que la General Motors (GM) reconvierta amplias líneas de producción en su planta de Kokomo, Indiana, y produzca más de 100.000 ventiladores en los próximos 60 días que se duplicarían a partir de entonces en forma mensual.

Para eso, la mayor empresa automotriz de EE.UU., y tercera del mundo después de Honda y Volkswagen, ha acordado con el sindicato no sólo la reconversión de la planta de Indiana, sino su utilización en 4 turnos, durante las 24 horas del día, con trabajadores altamente especializados provenientes de todo EE.UU.. GM estima abrir una segunda planta similar a la de Kokomo en la segunda parte del año.

El cálculo de GM es que el costo de cada equipo (US$50.000/US$65.000), es un producto extremadamente complejo y tecnológicamente avanzado, se reduciría 30% en los primeros 60 días, con una caída de -10%/-15% en los siguientes bimestres.

El gobierno federal dispone en este momento de un stock de 10.000 ventiladores; y ha puesto en marcha – además de GM – un programa en que participan otras 20 empresas de magnitud similar, todas ellas grandes transnacionales.

El resultado es que EE.UU. comenzaría a “exportar” en los próximos 30 días ventiladores a Gran Bretaña, Francia, Italia, y Japón, entre otros, al tiempo que Trump satisfaría un pedido del presidente Andrés López Obrador de México, y le enviaría 1.000 ventiladores. López Obrador se ha convertido en un aliado estratégico fundamental de Donald Trump, y ha movilizado a 27.000 soldados mexicanos para custodiar la frontera Sur de EE.UU, y evitar el ingreso de la inmigración ilegal centroamericana en territorio estadounidense.

Ford – la segunda de las 3 grandes de Detroit, junto a GM y Chrysler/Fiat – se asoció con General Electric (GE) para desarrollar un nuevo sistema de producción de ventiladores, y prevé fabricar 50.000 unidades en 100 días.

En los próximos 2 meses, EE.UU. tendría un stock de respiradores/ventiladores de más de 200.000 unidades, que se duplicaría en los siguientes 60 días, el doble que el total existente en el resto del mundo sumado.

Ya son 19 los estados norteamericanos – incluyendo 2 de los 4 principales, Texas y Florida – que han comenzado el proceso de normalización de sus economías por sectores y regiones. Termina así la etapa de clausura que ha sumergido a la economía norteamericana en la mayor recesión de su historia, con 26 millones de desocupados en cuatro semanas, y una caída del producto de 15%/20% anual en el segundo trimestre del año.

La reapertura de la economía estadounidense coincide con el pleno despliegue del paquete de estímulo fiscal y monetario de US$8,5 billones lanzado por el Congreso y la Reserva Federal, que representa 30% del producto de la mayor economía del mundo.

Por eso, la recuperación en gran escala de EE.UU. se manifestaría nítidamente en los meses de julio, agosto, y septiembre previéndose un alza en forma de vigorosa V.

La epidemia del coronavirus, y su contracara necesaria, la clausura forzada de la mayor economía del mundo, ha desatado una ola de innovación sin precedentes en la historia norteamericana desde el salto épico de productividad de la Segunda Guerra Mundial; y esta muestra inequívoca de la excepcionalidad estadounidense se ha concentrado en la fabricación de los equipos para enfrentar el flagelo.

El gobierno de Trump estima que sólo en EE.UU. hay en marcha en forma acelerada más de 20 proyectos de fabricación de la vacuna contra el coronavirus. Como es usual en el capitalismo, la ley que rige la innovación es la de satisfacer la necesidad más extrema. Esto es lo que está en marcha en la economía y el sistema tecnológico y científico norteamericano. Se estima que hay más de 400 centros autónomos de innovación en EE.UU., uno de ellos, y a esta altura no el más relevante, es Silicon Valley.

Italia, España, Francia, y Europa en general – encabezada por Alemania – han iniciado la reapertura gradual de sus economías en los últimos siete días, tras seis semanas de clausura prácticamente total de sus sistemas productivos y de servicios.

Lo mismo sucede con la República Federal, el principal país del continente europeo (US$4,6 billones/82 millones de habitantes), y el cuarto del mundo después de EE.UU., China y Japón, en donde los negocios, incluyendo la industria automotriz, ante todo Volkswagen y Daimler Benz, comenzaron a operar hace 7 días.

“Esta es la única forma de evitar el colapso de la fábrica social y económica del país”, sostuvo el premier italiano Giuseppe Conte. Lo que ocurre en EE.UU. y Europa fija el rumbo y los tiempos de la recuperación global, que tendría lugar en el tercer y cuarto trimestre del año.

El optimismo es una categoría extremadamente mediocre, sólo superada en su pequeñez por el pesimismo.