El precio del trigo, un dolor de cabeza para Matías Kulfas

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En los últimos dos años el trigo fue la vedette de las cosechas con cotizaciones internacionales empinadas y en esta cuarentena, tiene un valor que supera al de la soja. Ese

panorama hace proyectar una buena siembra desde junio que, si el clima acompaña, será una gran cosecha. Hay otro hecho, además, y es la calidad del cereal y de la harina que se producen en la Argentina. Pero con una tonelada de trigo a $ 14.000, los molineros sostienen que es muy difícil mantener los precios máximos fijados en el Ministerio de Desarrollo Productivo que encabeza Matías Kulfas. El cereal es el 80% de la materia prima que se necesita para la harina cuyo paquete de un kilo oscila entre $ 33 a $ 50 en las marcas Premium. Los industriales han planteado una corrección de 10% en un escenario donde las ventas en las panaderías, que representan el 70% del destino de la harina en el mercado doméstico, se desplomaron 40%. Para los molineros, cuya federación está dirigida por Diego Cifarelli, esa caída no llega a ser compensada por lo que ocurre en los súper y almacenes, donde se duplicaron los despachos de los paquetes de harina. La industria molinera está conformada por unas 120 pymes y unas pocas de mayor tamaño entre las que se destacan Molinos Cañuelas que tras problemas financieros funciona a pleno, Cánepa del grupo Los Grobo y Morixe de Ignacio Noel que cotiza en Bolsa y cuya acción ha duplicado el precio velozmente. En cuanto a la exportación, la harina se destina principalmente a Brasil y Bolivia. Pero con la devaluación del real, la harina argentina quedó casi fuera de competencia y los embarques al país vecino y socio se redujeron en un dramático 75%.

Con la cuarentena, las fábricas cerradas y sin posibilidad de ventas, la industria de motos pasa uno de sus peores momentos según le hicieron saber por carta a Alberto Fernández. El presidente de la cámara sectorial, Lino Stefanuto, de Beta Motos, cuenta que estas empresas que arman las motos con un 20% de piezas nacionales y el resto importado, temen correr la suerte de la que era la líder sectorial Zanella, hoy en concurso. Quedan 14 empresas de las 25 de hace pocos años. De esas firmas, Beta es mitad argentina y mitad italiana, y hay dos de capital extranjero, las japonesas Honda y Yamaha. El resto son firmas de capital nacional. La industria tiene una capacidad para vender unas 700.000 unidades al año, el récord alcanzado en 2017. Este año con suerte colocarían 200.000 unidades, de acuerdo a Stefanuto.

La noticia se conoció en la bolsa canadiense. Allá se informó que Eduardo Elsztain junto a Saúl Zang invirtieron US$ 2 millones por el 5% del proyecto que tiene la canadiense Yamana en una explotación de oro y plata en Chubut. Tienen opción para comprar otro 35% en lo que los analistas leen como la confianza de Elsztain en los activos físicos. Lo cierto es que Yamana puede lanzar ese proyecto, que cambió de manos y fuera rechazado por la sociedad de Chubut, porque construirá una mina subterránea que no demandará químicos prohibidos, como el cianuro y que funcionará sobre la base del método de flotación.

En su centro industrial de Campana, Tenaris, la controlada de Techint para los tubos de acero sin costura para la industria petrolera, comenzó a fabricar protectores faciales para los empleados y la comunidad de Campana y Zárate. La iniciativa se sumó al plan de US$ 1,9 millones en donaciones en alcohol en gel, barbijos quirúrgicos, barbijos especiales, mamelucos, gafas y guantes. También puso a disposición el hotel Siderca en Campana, obras de mejora en el Hospital San José y US$ 700 mil para el proyecto del Hospital Solidario Covid que lleva adelante el Hospital Austral de Pilar. Los protectores faciales constan de una máscara transparente de acetato, vincha plástica y elástico.

En medio de la cuarentena, una empresa de panificados se digitalizó por completo para vender su mercadería con distribución puerta a puerta. Pannet, de capitales nacionales y experta en panificados saludables, con planta de producción en Florencio Varela, creó una app y modificó sus procesos para enfocarlos a la producción de panificados que son entregados a domicilio. Así se convirtió en el primer despacho de pan on-line del país. “Hoy se pide delivery de productos congelados y precocidos para tener stock y nosotros facilitamos el acceso sin gastos de envío", dice Antonio Bertasio, dueño de la empresa. Actualmente, la demanda se distribuye entre la ciudad de Buenos Aires y la zona sur del conurbano.