Kioscos y almacenes, dos grupos de riesgo por el coronavirus

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"Con toda la furia, hoy estoy facturando casi el 40% de un día normal", dice con amargura y mucha preocupación Claudio Páez, dueño de un maxiquiosco ubicado en Almagro, cerquita de

la estación Castro Barros del subte A. Los menores ingresos, agrega, obedece a dos razones principales: la cuarentena y la falta de cigarrillos, el producto que impulsa las ventas generales de un negocio que ofrece panchos, sandwiches, alfajores, galletitas, golosinas y bebidas sin alcohol. Para graficar su importancia, Páez relata que el miércoles, "cuando abrí, 7 de las primeras 8 personas que entraron pidieron cigarrillos y lo único que vendí fueron 3 alfajores".

Para los expertos en consumo, los kioscos, junto con almacenes, ferias, mercados, farmacias, autoservicios y cafeterías, conforman el denominado canal tradicional, un aglomerado de comercios que representa el 65% del consumo masivo. Una relevamiento elaborado por la consultora Nielsen indica que son 6 los productos que más difíciles de conseguir: cigarrillos, lavandina, alcohol, bebidas, productos frescos y artículos de limpieza. No sólo eso. "La mayoría de los negocios del canal tradicional percibieron que durante abril sus ventas disminuyeron con respecto al mes anterior", dice el informe que el Económico accedió en exclusiva. Sobre los kioscos en particular, remarca que el 84% de los consultados dijo que bajó el consumo de bebidas sin alcohol, la segunda categoría más relevante en facturación y rentabilidad después de los cigarrillos.

El canal tradicional, explica el gerente de Analytics de Nielsen, Maximiliano Doff, abarca un universo de 250.000 puntos de venta y "es uno de los más relevantes en el mercado de productos de consumo masivo". El impacto de la cuarentena es doble. Porque además del desabastecimiento de categorías clave, muchos comercios cerraron sus puertas "por decisión personal, por temor al contagio o por el desabastecimiento", remarca Doff. Medidas así tomaron todos los formatos comerciales: autoservicios (3%), almacenes y tiendas barriales (12%), kioscos (27%) y cafés, restoranes y bares (71%). "Por la inactividad y los menores ingresos, subyace el riesgo potencial de la quiebra por los costos fijos", añadió el especialista.

Los gastos fijos son una encrucijada en este contexto de parálisis. Si bien el Gobierno anunció ayuda, subsidios y créditos blandos, la mayoría no pudo o no quiso tomarlos, según confiaron las fuentes consultadas. En general, se resuelve en función de prioridades. "Cerré el negocio en la primera cuarentena. Después lo abrí porque es mi única fuente de ingresos. El alquiler lo pago en cuotas y todavía no saldé abril. De luz me vino $8.000 pesos y no la pagué, lo mismo con las expensas. Pagué Autónomos, pero el mes que viene ya no tengo resto y la tarjeta la tengo explotada", se lamentó Patricia De Luca, titular de un kiosco que funciona en el barrio de Palermo, a pocos metros de la Clínica Bazterrica.

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En la mayoría de los casos, los propietarios acceden a prorratear o rebajan el costo de los alquileres. Pero nadie sabe por cuánto tiempo. "Con la inmobiliaria arreglé pagar el 50% del valor de abril, pero mayo está por resolverse", relata Diego Laufer Cabrera, titular de un maxikiosco que vende bebidas, galletitas, golosinas, cigarrillos y también productos de almacén y limpieza. "La verdad es que estoy abriendo en horario reducido, pero los ingresos generados me sirven para pagar el resto de los gastos fijos. No estoy teniendo ganancia alguna, lo único que hago es tratar de no endeudarme a futuro", subraya Laufer.

En almacenes, autoservicios, verdulerías, fiambrerías y tiendas de cercanía también afrontan dificultades, como faltantes de algunos artículos, pero en este caso con buena demanda. Un estudio conjunto entre la consultoras Focus Market y Scanntech indica que en la semana previa al inicio de la cuarentena (del 14 al 20 de marzo), las ventas aumentaron 56,4% interanual medidas en unidades. Algo muy parecido a lo que ocurrió en las grandes cadenas y mayoristas. En las semanas posteriores, la demanda fue decayendo en forma sucesiva: 25%, 12,1% y 13,8%. Entre el 11 y 17 de abril, la suba se estacionó en el 2,5%. "Lo que estamos viendo es preocupante, porque se está acabando la nafta", interpreta Damián Di Pace, de Focus Market.

Este entendido sostiene que al tratarse de productos básicos, como alimentos, bebidas, tocador y limpieza, la tendencia se explica por la falta de actividad de trabajadores autónomos, profesionales y monotributistas, "sobre todo las clases medias y medias bajas". También destacó que, por las restricciones de la cuarentena, cambió el formato de compras. "Pasamos de un ticket promedio de 5 unidades a 8,2 unidades por el impacto de la cuarentena y las restricciones para circular", asegura. Y que si bien la demanda pierde impulso, hoy la compra promedio se ubica en 7,2 unidades.

Por el lado de los comercios, Di Pace dice que crecieron los cheques rechazados (20%) y que a partir de abril se "empezaron a posponer el pago de alquileres". Con un enfoque que abarca a todos los rubros del comercio minorista, la CAME estimó que en marzo "sólo el 24% de los negocios pudo cubrir la totalidad de sus cheques". El vocero de la entidad, Pedro Cascales, sostuvo que en abril la cadena de pagos empeoró. "Una pyme tiene efectivo para sobrevivir 20 días sin trabajar", finalizó.

"Dónde hay un pucho, Viejo Gómez"

Los cigarrillos representan el 35% de los ingresos de los quioscos.

Los cigarrillos representan el 35% de los ingresos de los quioscos.

El cigarrillo parece ser un artículo en extinción. En los últimos días se profundizó el desabastecimiento de primeras marcas, por la inactividad de las tabacaleras. Se trata del principal impulsor de las ventas para un kiosco y “que representa en promedio el 35% de su facturación”.

Ernesto Acuña, dueño de un maxiquiosco de Villa Urquiza, señala que es un producto crucial, “por su peso en la facturación total y también porque impulsa el consumo de golosinas, juguetes y artículos de librería”. En el sector coinciden que desaparecieron las marcas más vendidas: Marlboro, Philip Morris, Chesterfield, Rothmans, Camel y Lucky Strike, que concentran el 70% del mercado.

Todas ellas pertenecen a los dos principales jugadores del país (Massalin Particulares y British American Tobacco), cuyas plantas están radicadas en las localidades bonaerenses de Pilar y Merlo. “A comienzos de abril, la venta de cigarrillos cayó 75%, por la escasez de las marcas líderes”, remarca Diego Laufer, dueño un maxikiosco.

Según el Ministerio de Agroindustria, en 2019 se despacharon 1.658 millones de atados de 20 unidades, por un valor de $135.101 millones. La cámara sectorial y las propias tabacaleras vienen reclamando la reapertura de las plantas a todos los niveles de gobierno, principalmente a AxelKicillof, por ahora sin resultado.