Entre la pandemia económica y la crisis de la deuda

Economia
Lectura

Por

Gabriel Rubinstein

Economista. Director de GRA Consultora. Ex delegado de Economía en el BCRA

En los próximos días, muchísimas empresas de todo tamaño y color tendrán dificultades

Por

Gabriel Rubinstein

Economista. Director de GRA Consultora. Ex delegado de Economía en el BCRA

En los próximos días, muchísimas empresas de todo tamaño y color tendrán dificultades

en pagar sus sueldos y salarios (además de alquileres, impuestos, proveedores, etcétera). Ya ha habido una “primera ola”, seguramente leve, de pequeñas empresas cerrando por no haber podido pagar sueldos en marzo. Pero esta “segunda ola” viene mucho más brava. Veremos hasta dónde llega. Es que mientras en cuanto a la pandemia sanitaria el gobierno ha venido actuando con una estrategia clara, liderazgo, y buena ejecución (en general), no ha ocurrido lo mismo en cuanto a la pandemia económica. La idea “ahora la salud, después iremos solucionando la economía” fue desde el inicio una mala idea. Por tomar un sólo un ejemplo de país exitoso, en Nueva Zelanda el 12 de marzo se decretó la cuarentena. Al mismo tiempo, se decretó una masiva ayuda estatal a las empresas privadas, para que pagaran el 80% de los sueldos. Acá la cuarentena empezó con cierta fuerza el 12 de marzo (nuestro “día cero” en materia de pandemia económica), con mucha fuerza desde el 20 de marzo, y recién ahora, a fin de abril, un importante número de empresas están casi con desesperación, completando los datos para que antes del 5 de mayo llegue una ayuda estatal bastante significativa para pagar sueldos y salarios a tiempo. Es decir, estamos con una demora de casi 50 días, en cuanto a un accionar relativamente importante.

No sólo eso. Citaba el caso de Nueva Zelanda. Mientras allí, se pagan 80% de los salarios (y desde marzo), acá, se estarían pagando aproximadamente, $32.000 por empleado, para un total de 1.600.000 asalariados, que totaliza una ayuda de unos $51.000 millones (para abril, que se paga en mayo). Pero el total de empresas presentadas en el programa ATP involucraría a unas 4.000.000 de personas. Y el propio Comité de Evaluación del Programa ATP (Guzmán, Marcó del Pont, Kulfas, Moroni), estima que la ayuda debería llegar a muchas más personas, ya que en actividades que aparentemente van bien en promedio, muestra que un 25% de las empresas de ese rubro, han tenido caídas dramáticas de ventas.

En la consultora que dirijo, estimamos que se necesitaría que el Estado pagara sueldos a unas 5.000.000 de personas, que en promedio ganarían $65.000 por mes. Es decir, la ayuda que necesitan las empresas ascendería a $325.000 millones por mes de cuarentena. La ayuda ofrecida hasta ahora, representaría entonces sólo un 16% de la ayuda necesaria. Y aún si los  sueldos bajaran 25% (como está intentando acordarse entre CGT y empresas), la ayuda necesaria sería de unos $245.000 millones. Es decir, la ayuda que podría estar llegando en estos días (si se destraban problemas informáticos y burocráticos, ya que menos de mitad de empresas “aceptadas” había completado los requisitos hasta el jueves), representaría sólo un 20% de la ayuda que realmente las empresas necesitarían. Enfatizo, se necesitaría que el programa ATP fuera al menos 5 veces más grandes de lo que en teoría ya es.

Esta cobertura escasa de las necesidades verdaderas de las empresas generaría, en estos días, que mucha gente se quede sin cobrar sus sueldos y que muchas empresas decidan entrar en convocatoria de acreedores, quebrar o cerrar.

Peor aún, el panorama no luce suficientemente claro ni para fin de mayo, ni para fin de junio, ni para fin de julio. Para empresas que viven de la “masividad” (cines, teatros, recitales, turismo, etc, etc), el panorama es mucho más sombrío aún, y podrían estar decidiendo en estos momentos, echar gente y/o cerrar.

Con todo, el Programa ATP es, por lejos, el mejor programa hasta la fecha para ayudar a las empresas, y no dudo que sus integrantes están dando lo mejor de sí para avanzar. Pero incluso llama la atención que en sus escritos, hablan a veces de que “sería recomendable ampliar la ayuda”….como si no fueran entonces ellos quienes deben decidir. Y si quién tiene que decidir es Alberto Fernández, entonces no queda más remedio que pedirle encarecidamente al Presidente, que le dedique la debida atención a la pandemia económica, y haga todo lo que haya que hacer, para achatar la curva de cierres de empresas, de aumento de desempleados, y también, la curva de la angustia económica reinante. Hasta ahora, en materia económica, aún con la mejora reciente del Programa ATP, hemos venido actuando “a la italiana”, subestimando el problema. Pero esto se debe (y se puede) corregir con extrema celeridad. La angustia de cientos de miles, de millones de argentinos, por su futuro económico, no es menos grave que la angustia gatillada por el coronavirus.

Más allá de esto, necesitaríamos un “Plan Global”: como se hará frente a los pagos salariales mientras dure cuarentena (total o parcial), si habrá recortes salariales en el sector público como está pasando en diversos países (en Argentina, donde en especial el empleo público provincial es en gran parte un subsidio al desempleo encubierto, sería necesario reducir salarios), como se debe lidiar con la altísima emisión de dinero que inevitablemente quedará, cómo se debe lidiar desde ahora mismo con las brechas cambiarias, cuantos bonos podrán colocarse en el sistema financiero para absorber dinero en meses próximos, cuanta licuación inflacionaria será necesaria y por cuantos años, entre otros temas.

Y luego tenemos, entonces, el segundo tema: el 8 de mayo vence el plazo de la oferta sobre la deuda (que eventualmente se puede llegar a extender unos días). Caben 3 opciones básicas: a) mucha aceptación (logro de mayorías al menos en una gran cantidad de bonos), b) poca aceptación y fracaso del canje, lo que abre las puertas de un default masivo, c) que se convenga “patear todo” (p.ej. un año), hasta que todo aclare un poco. Para la primera opción, todo indica que Argentina debe poner algo más sobre la mesa. Este algo más podría ser: a) que se deje de lado DNU 391 que inhibe al Ministerio de Economía a mejorar la oferta (otro DNU para que mejore entonces pago de cupones, etc), b) que bancos privados “hagan una vaquita” de unos US$3.000 millones para pago “cash” (endulzante), c) que sea el FMI, que ayude con una cifra similar, con el mismo objetivo. O una mezcla de las 3 cosas.

La ayuda del FMI “debería” ser la opción más probable. Pero no sabemos si el FMI está dispuesto, y ni siquiera si Argentina solicitará esa ayuda.

Si terminamos en default, le agregaremos a la pandemia económica actual, otra en el futuro cercano: empresas y provincias se verán en figurillas para atender compromisos de deuda, y para aumentar la tan necesaria inversión productiva.

Son 2 temas muy relevantes, de los que habrá noticias importantes en los días venideros. Manténgase el lector bien despierto. Recuerde que la Cuarentena no significa estar de vacaciones.