El golpe al dólar "contado con liquidación": qué mira el Gobierno

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El Banco Central puso filtros adicionales para desalentar las compras de dólares de las empresas por medio de operaciones con títulos públicos o acciones que coticen en el exterior en lo

que se conoce como "contado con liquidación".

El mecanismo consiste en lo siguiente: compro un bono acá con pesos y lo vendo en el exterior, y los dólares resultantes los deposito en una cuenta afuera.

Ese circuito, utilizado por mayoristas, se constituyó en un segmento de referencia para determinar lo que podría considerarse un valor del dólar "libre".

Ese dólar terminó abril en $114,65 con una suba de 31,9% en el mes y marcando una "brecha" superior a 70% respecto del dólar oficial.

El Gobierno venía diciendo que el CCL es un circuito chico y especulativo que no mueve más de 20 millones de dólares por día y que, por tanto, no merecía mayor atención, pero la ficcionalidad terminó pronto.

Miguel Ángel Pesce, presidente del Banco Central que obtuvo un aval del presidente Alberto Fernández con el despido de Alejandro Vanoli de la ANSeS (los dos habían quedado en la mira por el desborde de jubilados frente a los bancos cuando se reanudó el pago de los haberes), lanzó una batería de medidas para reducir las operaciones del CCL.

Dispuso que para comprar dólares en el mercado oficial "aquellas empresas que accedan a líneas de crédito con tasas subsidiadas" como las que realicen "operaciones de compraventa de títulos con liquidación en moneda extranjera" deberán solicitar la autorización del Central. En otras palabras, Pesce dosificará las compras de dólares en el circuito oficial para tratar de evitar filtraciones de dólares baratos de $66,64 al CCL.

Por otra parte, y no menos importante, es que Pesce le puso faja de clausura al esquema de libertad cambiaria dispuesto por Federico Sturzenegger bajo el paraguas del "megadecreto" desregulador de Mauricio Macri.

Fue al derogar una resolución que permitía a las sociedades de bolsa comprar y vender billetes dólar, con lo que pone en jaque a esas compañías y a algunas casas de cambio que, en 30 días, deberán informar cómo readecuarán su negocio. En la práctica sería un jaque mate.

Reducir al mínimo las operaciones en el CCL y administradas por el Central y disminuir la cantidad de operadores que pueden comprar y vender billetes (cepo cambiario recargado) inducen a ser más "blue" al dólar " blue", también para evitar las referencias cambiarias que pudiesen exacerbar las expectativas inflacionarias.

¿Tendrá éxito? Seguro que en el largo plazo no, pero en el "mientras tanto" creen que irá dificultando la traslación del dólar a los precios de la canasta familiar.

El Gobierno entró de lleno en la senda de manejar el mientras tanto al ritmo de la política para administrar la pandemia. Otro ejemplo es la negociación de la deuda, que se acerca a momentos de definición.

Si bien el tiempo de definiciones respecto del canje concreto de la deuda está por comenzar (el 8 de mayo vence el plazo para adherir a la propuesta y ya hay mucha presión para que los bancos induzcan a sus clientes a aceptarla), el Gobierno ya tendría definido que el resultado sería : "no pago por tres años si logro un acuerdo, y no pago si no lo logro".

Ese título surge a partir de la sensación de que buena parte de los bonistas no aceptaría, en primera instancia, entrar al canje. Si así fuera, el Gobierno no alcanzaría las mayorías necesarias (más de tres cuartas partes, en promedio) para que la operación sea considerada exitosa.

En ese caso, ¿mejorará el Gobierno la oferta? Es lo que dicen esperar buena parte de los fondos de inversión grandes del exterior. Si mejora la oferta, presumiblemente aumentará el nivel de adhesión de los acreedores y, entonces, habrá que esperar hasta el 22 de mayo (fecha en que sin acuerdo ni pago la Argentina volvería al default total) para comprobar si consiguen las mayorías.

Pero dentro y fuera de la oficina de Martín Guzmán no se descarta un escenario en el que la Argentina logre un canje parcial y de ahí en más navegue con un grupo de acreedores afuera litigando, los ya famosos "holdouts". ¿Volverá la Argentina a escribir la historia de 2005 a 2010?

Por lo pronto, el Gobierno estaría decidido a no pagar compromisos externos por tres años tanto si consigue el canje o cae en default. Sobre eso también están convencidos los bonistas grandes, aunque dicen tener la expectativa centrada en que Alberto Fernández hará lo posible para evitar la cesación de pagos.

El escenario que dibujan en el oficialismo, y ya Martín Guzmán lo adelantó, es que no habrá un regreso rápido al mercado mundial para conseguir financiamiento. Por lo que la totalidad del crédito deberá surgir del mercado interno. ¿Emitir a lo loco? La respuesta oficial es no, aunque en el corto plazo no tienen otra alternativa y ahí surge otra pregunta a partir de tener el dólar bajo control máximo:¿viene un salto de la inflación?

Datos privados dicen que el aumento del costo de vida de abril habría rondado 1,7%, con una sensible baja respecto del 3,3% de marzo: ¿se rompió la teoría de que más pesos circulando impulsan la inflación?

La respuesta pasa por una realidad dolorosa. Es tal el nivel de parate de la actividad económica (el 40% del PBI estaría paralizado) que la inyección de dinero vía el Ingreso Familiar de Emergencia y otros subsidios sólo suplantaría la falta de ingresos de la gente por el aislamiento obligatorio.

Así que, en el corto plazo, la inflación no se presenta amenazante. Y respecto de cómo se va a financiar el Gobierno, hay que sumarle a la emisión la colocación de bonos del Tesoro en la cartera de los bancos. Va llegando el tiempo de rascar el fondo de la lata.