El valor agregado de la soja "no vale" y favorece la exportación de granos sin procesar

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Todos los precios se han conmocionado por la pandemia del coronavirus y su crisis económica global consecuente, e incluso, como analizaremos en el caso de la soja, con alteraciones en las

cotizaciones relativas, entre las distintas versiones de un mismo producto. Ello se refleja en el hecho de que las empresas que exportan directamente el grano sin procesar (el poroto, en la jerga del sector) presentan un mejor valor a sus compradores (productores, acopios, cooperativas) que las industrias que lo transforman en aceites, harinas, biocombustibles, y hasta la glicerina del alcohol en gel.

soja

Mientras las fábricas desplegadas en los alrededores de Rosario ofrecían el último día hábil de esta semana un FAS teórico (FOB menos gastos) de 195,2 US$/tn., los exportadores de grano sin procesar presentaban un valor de 202,9 US$/tn. todo lo cual lleva a que se exporte más mercadería sin el valor agregado del procesamiento.

Con todo, en abril, las empresas agroexportadores liquidaron divisas por US$ 1.524.445.457, según informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentna y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC).

El monto liquidado desde comienzos de año asciende a US$ 5.017.586.918. El acumulado del primer cuatrimestre del año es un 17,8 % inferior al del mismo período de 2019, causado por diferentes razones, entre ellas los efectos del aislamiento social obligatorio establecido por el Gobierno nacional desde el 20 de marzo ante la pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la venta anticipada de granos por los productores a fines del año pasado, las dificultades y demoras para la circulación del transporte de granos y abastecimiento que afectó a las terminales y plantas procesadoras, y recientemente la inédita e histórica bajante del río Paraná que dificulta el tránsito y la carga de buques en la zona del Gran Rosario, en la provincia de Santa Fe, así como la inestabilidad financiera y comercial internacional debido al COVID-19.

Así en Chicago como en Rosario

La tendencia en los precios relativos entre poroto, aceite y harina durante abril pudo verse en los mercados externos; tomando los contratos con mayor volumen negociado, el precio del poroto de soja en Chicago se incrementó un 3%, en cambio el aceite sólo mejoró un 0,7% y la harina cayó un 0,7%.

Pero en Argentina también impactaron las complicaciones por la bajante histórica del río Paraná, la más severa en 50 años. Pese a que se realizan constantes tareas de mantenimiento de la hidrovía, con 5 dragas que despejan la navegabilidad en los sectores más complicados por la falta de caudal, la mayoría de los barcos se cargan con 6.000 toneladas menos (de un total de 35.000/40.000 toneladas) y eso tiene un fuerte impacto en los costos: ya representa US$ 244 millones para el complejo agroexportador.

En definitiva, las bajas en los valores FOB de la oleaginosa golpearon más a la industria que a la exportación. El complejo sojero venía gozando desde principios de año de un margen teórico positivo para la industrialización de la oleaginosa por sobre la exportación. Sin embargo, esta diferencia comenzó a debilitarse desde comienzos de abril, para volverse negativa en las últimas dos semanas de la mano del ingreso de la nueva cosecha, advirtió este jueves un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Emilce Terré y Javier Treboux.

Julio Calzada, director de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa rosarina, describió ante Clarín Rural, que el precio FOB del aceite de soja argentino (actualmente en 574,7 US$/tn) tiene un castigo de 50/60 dólares respecto de lo que se paga en los puertos brasileños de Santos y Paranaguá, porque los responsables de muchas embarcaciones quieren evitar los riesgos de “meterse en el Paraná” donde son altas las posibilidades de padecer contratiempos y varaduras.

El contexto de la pandemia influye también en el detalle de que hay muchos barcos internacionales que están funcionando como bodegas del petróleo que dejó de consumirse. Y por supuesto, el menor consumo de harinas para la alimentación animal, como el menor uso de aceite de soja para la elaboración de biodiesel, tiene su correlato en los precios relativos.

En el informe referido se precisó que las exportaciones del complejo soja en el último mes se vieron algo ralentizadas en relación a los años previos, sobre todo para el harina de soja, lo que explica en parte el mayor castigo para este producto. Las exportaciones de poroto de soja también estuvieron algo por debajo del 2019, dado que se embarcaron unas 680.000 toneladas, 11% menos que 2019 aunque aún 14% por encima del año 2018. Los embarques de aceite, en tanto, estuvieron algo por arriba del año pasado, con 490.000 t (+12%), aunque por debajo del año 2018 (-5%).

El complejo oleaginoso-cerealero aportó, el año pasado, el 40,78 % del total de las exportaciones de la Argentina, según datos del INDEC. El principal producto de exportación del país es la harina de soja (13,5 % del total), que es un subproducto industrializado generado por este complejo agroindustrial, que ya tenía una elevada capacidad ociosa del 43%.

Desde comienzos del mes de abril, pudo apreciarse como los valores FOB de exportación de la harina se desplomaron un 17%, para ubicarse por debajo del precio del grano. En el mismo período, el valor FOB del poroto cayó tan solo un 3,6%, con el aceite desvalorizándose en un 5,7%. El más golpeado desde comienzo de año es el valor del aceite cargado en el Up-River, que cayó un 27%, en tanto que el precio del poroto bajó un 10%.

Stocks altos y precios en firme

“La caída semanal en los precios de exportación de los tres principales productos del complejo no pareció hacer mella en los precios internos de la oleaginosa, que continuó negociándose hasta los US$ 205/t”, precisaron desde la Bolsa rosarina, donde consideran que “esta resistencia se explica fundamentalmente por las copiosas lluvias que golpearon la zona núcleo desde el fin de semana y que paralizaron el trabajo en campo, lo que llevó a la demanda a mantener los precios para intentar asegurarse el suministro del grano, en un mercado focalizado en los negocios con entrega”.

Por último, informaron que “a la fecha, siendo abril el mes de largada de la nueva campaña comercial de soja, la mercadería en manos de industriales y exportadores es la más alta de los últimos ocho años con más de 20 millones de toneladas. Ello representa el 40% de la producción estimada, muy por delante del 30% que se registraba a esta altura del año anterior y del 33% promedio de los últimos cinco años. Sobresale también la preferencia por las operaciones con precio en firme en desmedro de las operaciones a fijar, con mayor riesgo de contraparte. Así, los negocios con precio hecho ascienden a 11 Mt cuando a esta altura del año pasado se registraban 7 Mt, un 33% menos”.