Coronavirus en Argentina: cayó 30% el consumo del vino y la industria pide ayuda

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La industria del vino pidió ser incluida en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción del Gobierno nacional y argumentó una caída del 30% del consumo

desde que comenzó el confinamiento obligatorio por Covid-19. Más allá del impacto de las 48 ciudades que prohibieron el consumo de alcohol en cuarentena, las bodegas y pequeños elaboradores argumentan que el mayor impacto proviene del cierre abrupto de restaurantes, bares, free shop, cruceros y fiestas privadas.

El informe que la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) envió al Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, analiza el comportamiento del mercado interno y externo desde el 20 de marzo, cuando comenzaron las medidas restrictivas por la pandemia del coronavirus.

Alrededor del 80% del vino producido en el año se vende en el mercado interno. En 2019 se comercializaron cerca de 900 millones de litros y 7 de cada 10 hogares argentinos compraron vino al menos una vez al año. “La caída del consumo de vino en marzo de 2020 respecto al mismo mes del año anterior rondaría el 30%, debido a la reducción de un 5% aproximadamente en la venta en los canales tradicionales (supermercados, almacenes, autoservicios) que representan el 70% de lo que se vende”, dice el reporte de Coviar. Y suma la disminución a cero en el canal “botella abierta”, lo que se consume en restaurantes, bares y hoteles; junto con lo que aporta la venta por turismo y vinotecas, que representan el 30% restante del consumo.

Proyecta el informe que en abril de 2020, la caída en volumen en la comercialización de vino en Argentina estaría rondando también el 30% comparado con 2019.

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Marcos Jofré, CEO Bodega Trivento, explicó que a partir del Covid- 19, el objetivo principal ha sido mantener la operación como estaba proyectada para este año, por lo que plantearon una estrategia de comunicación, dinamismo y agilidad de respuesta. El resultado ha sido positivo: “Nuestro índice de pedidos perfecto, que es la manera en que medimos la eficiencia de despachos en Argentina y el exterior, está al nivel previo a la pandemia”, dijo el ejecutivo. Mientras, el enólogo Mauricio Lorca, de la bodega Foster Lorca, plantea: “Hemos reducido al máximo los costos mensuales y nuestra estrategia apunta a llegar lo más cerca posible del cliente”. También Paula Pulenta, de bodega Vistalba dice que han tenido que activar la venta online y directa a todo el país para llegar de forma más efectiva a los consumidores.

Mercado externo con una baja del 21%

Algunas bodegas sostienen que por el confinamiento mundial hay mercados que mantienen sus niveles de consumo. Un ejemplo es lo que ha ocurrido con las ventas a Estados Unidos, donde la cuarentena fue con más comida y más vino. “Hemos notado que el mercado norteamericano nos está demandando más vino. Nuestros distribuidores allá tienen muy bien desarrollado el despacho puerta a puerta y la venta online, por lo que estamos vendiendo muy bien”, dice a Clarín, el gerente enológico de Rutini Wines, Mariano Di Paola. Y explica que acompañan a los consumidores que se han quedado en casa acercando los vinos, a través del comercio en internet y los distribuidores.

Sin embargo, el informe de la Coviar sobre exportaciones de vinos fraccionados y espumantes durante la segunda quincena de marzo, observa una caída del orden del 21% en valores FOB, mientras que en volumen este porcentaje se ubica en torno al 19,4%, según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino.

En 2019, la cadena vitivinícola exportó alrededor de 300 millones de litros de vino. También se comercializaron en el año 140.000 toneladas de jugo de uva, 36.000 toneladas de pasa y 7.000 toneladas de uva en fresco. En promedio, 1 de cada 3 kilos de uva producidos en Argentina tiene como destino el mercado internacional. “La internacionalización de la vitivinicultura argentina, y la afectación de la economía y el comercio mundial debido al Covid-19, impacta e impactará muy fuertemente en el corto plazo sobre las ventas en el exterior”, dice el reporte de la entidad que agrupa a bodegueros, viñateros y cooperativas.

Las exportaciones actuales corresponden a contratos firmados antes del inicio de la pandemia, por lo que se espera una caída mayor en abril y los meses próximos. La consulta a fuentes privadas realizadas por la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) señalan que se espera una caída de entre el 30% y 40% para la venta de vino fraccionado a lo largo de 2020.

Preocupa que la cadena de pago del sector externo comenzó a ralentizarse, extendiéndose las cobranzas en el tiempo y generando desfasajes y mayores costos financieros para las empresas locales.

Impacto de largo alcance en el enoturismo

La situación del turismo vitivinícola es crítica dado que los niveles de facturación se han reducido a cero y seguramente será una de las últimas actividades que pueden retomar el trabajo con normalidad.

En Argentina existe un total de 245 bodegas abiertas al turismo, de las cuales 165 se encuentran en la región centro-oeste, 44 en la región noroeste y 36 en la nueva región. Mendoza cuenta con 145 bodegas con apertura turística.

Durante 2017, el último registro público sobre turismo del vino, señala que 1.647.081 visitaron bodegas. El 74% responde a visitantes de la región Centro-Oeste (Mendoza, San Juan y Neuquén), el 17% a las provincias del Norte (Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja y Catamarca) y el 9% a las provincias de las nuevas regiones vitivinícolas (Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Río Negro y Chubut). En cuanto al empleo, el enoturismo en la Argentina tenía 872 puestos permanentes y 351 empleos transitorios, de los cuales 78% es representado por mujeres en el staff permanente.