Kicillof busca reestructurar la deuda bonaerense con una quita de 55% en intereses

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Una semana después de la Nación, Axel Kicillof presentó su propuesta de reestructuración de la deuda bonaerense. El monto total a renegociar es de US$ 7.100 millones y el gobernador propone un plazo de

tres años de gracia, con una quita del 55% sobre los intereses y del 7% sobre el capital.

Buenos Aires ofrece un menú de cuatro nuevos títulos, en dólares y en euros. Con el período de gracia, los nuevos bonos recién empezarán a pagar intereses en 2023. El cupón promedio inicial será de 1,97% y se incrementará escalonadamente hasta llegar a un máximo de 5,375% en 2026, para las opciones en dólares, y de 3,875% para los que son en euros.

El cupón promedio, una vez alcanzados los niveles máximos, quedaría en 4,56%/2,94% para dólares y euros, contra niveles actuales en 8,21% y 4,59%, respectivamente.

La operación propone lograr "una extensión de la vida promedio de los bonos desde 4 años actuales a 13 años", y un ahorro de intereses durante el período 2020-2027 de 55% comparado con el monto actual a pagar. La quita sobre el capital sería del 7% en promedio, con una reducción del 10% en los títulos más cortos y del 5% en los más largos. 

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La propuesta incluye cuatro bonos, con vencimiento en 2032 y 2040. En todos los casos los intereses comienzan a pagarse en 2023. El bono 2032 en dólares arranca con un rendimiento de 0,50% y se extiende a 3,50%. En la versión en euros, los intereses van de 0,375% a 2%.

En el bono 2040 en dólares el interés va de 3,375% a 5,3%. En euros pasa de 2,25% a 3,6%.

A esto se agrega un cupón de pago de intereses que arranca en 2024 y se extiende hasta 2040. En la versión en dólares la tasa es de 1,1% y en la de euros es de 0,95%. 

Según detallaron en un comunicado, con esta operación "la Provincia da un paso más para restablecer la sostenibilidad de la deuda pública, recuperar la economía y la capacidad de pago".

Fuentes de la gobernación indicaron que la recesión que desde hace varios años atraviesa la Provincia "se ha profundizado por la pandemia desatada por el COVID-19, que exige priorizar la asignación de recursos para atender las situaciones más críticas a nivel social y sanitaria".

El camino hacia la reestructuración de la deuda bonaerense arrancó en diciembre, apenas asumió Kicillof con la convocatoria a los acreedores a consultas.

En febrero el gobernador dio un paso en falso. Ante el vencimiento del BP21, emitido en 2011 durante la gestión de Daniel Scioli, Kicillof pasó varias semanas asegurando que la provincia no estaba en condiciones de pagar. Presentó una propuesta de canje y ante la indiferencia de los acreedores extendió tres veces el plazo de vencimiento de la oferta. Finalmente se rindió ante la evidencia: los bonistas, entre los que estaban grandes jugadores como Fidelity, que también es acreedor de la Nación, le dieron la espalda y pese a su amenaza inicial, Kicillof terminó pagando los US$ 250 millones para evitar el default.

Con esta presentación, Kicillof busca arrimarse a la estrategia de la Nación. La propuesta de Guzmán busca reestructurar 21 títulos emitidos bajo legislación extranjera por US$ 66.238 millones. La reducción de capital sería de US$ 3.600 millones, equivalente a una quita del 5,4% sobre el stock adeudado,y un recorte de los intereses de US$ 37.900 millones, una guadaña del 62%.

El canje de la Nación estará abierto hasta el 8 de mayo, aunque no existe en esta ocasión una "ley cerrojo" que le ponga un punto definitivo. Y a diferencia del canje de 2005 esta vez los nuevos bonos no tendrán cláusula de "cross default", es decir que eso deja abierta la puerta para que el Gobierno avance con la reestructuración de las series en las que alcance el consenso necesario aun cuando en otras series la propuesta haya sido mayoritariamente rechazada.

Tras la presentación, el ministro Martín Guzmán aseguró que no habrá mejoras sobre esta oferta, pese a las expectativas del mercado que vio en el prospecto una primera propuesta para comenzar a negociar. Tal como está el canje ya fue rechazado por tres grupos de grandes acreedores. En rigor Argentina tiene tiempo para cerrar trato hasta el 22 de mayo: ese día termina el período de gracia del  vencimiento de US$ 500 millones que debía haberse pagado el miércoles pasado. Si para esa fecha no hay acuerdo, el país estará oficialmente en default.