El costo del delivery de dólares se convirtió en un factor clave para la fuerte suba del blue

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En tiempos de cuarentena, se revalorizó el trabajo de los delivery. De trabajo precario low cost a eslabón central en la cadena de alimentación. La cuestión delivery también

está teniendo un rol central en otro terreno muy presente en los argentinos: el mercado cambiario informal, donde reina el dólar blue.

La muy restringida actividad en el mercado financiero formal se hizo aún más estricta en el mercado del dólar paralelo​. Obviamente no hay regulaciones aquí, pero de hecho el lock-down funcionó durante varios días en las “cuevas” y recién en estos días empezó a recobrarse cierta actividad.

La demanda por el dólar informal llevó a que su precio superara por primera vez en mucho tiempo a los valores de los dólares Bolsa y Contado con Liqui -alternativos pero legales- y se acercara este jueves a los 120 pesos.

Pero un elemento que se ha agregado a la formación del precio del dólar blue es el costo del delivery. Es decir, la logística necesaria para entregar pesos al que vende y dólares al que compra. Lo dicho: sin actividad en el microcentro, el factor “delivery” pasó a ser esencial. Y obviamente, en la mayoría de los casos la entrega no puede ser hecha por alguien que conduzca una bicicleta o moto de baja cilindrada. 

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Fuentes del mercado cambiario paralelo le contaron a este diario que cuestiones como localidad, barrio, distancia a recorrer, lugar concreto de entrega (cochera en subsuelo, local comercial, domicilio particular, bar en estación de servicio, y varias posibilidades más), definen el “plus” de delivery que se agrega a la cotización pura del blue. Gran Buenos Aires no es lo mismo que Ciudad de Buenos Aires, desde ya.

Para no incrementar el precio más de lo necesario, hay corredores de cambio que organizan una o dos salidas diarias para hacer la distribución de billetes para sus clientes.

Los que tienen más confianza con el cuevero, le mandan los pesos y le dejan la custodia de los dólares al propio cuevero. Desde ya funcionan los grupos de chat entre cueveros para combinar viajes y operaciones, “calzando” las compras y ventas que vayan apareciendo en la lista de pedidos.

La liquidez ha empezado a fluir en el mercado paralelo a partir de ciertos comercios que facturan en efectivo pero por unos días no colocan esos pesos porque el proveedor de insumos no les trae la mercadería.

Los pesos que están yendo a la calle por incrementos de ayudas que van a los bolsillos de beneficiarios de planes sociales y monotributistas también le aportan liquidez al mercado. Es que se incrementa el consumo en zonas donde la informalidad es corriente y esos pesos, que no pasan por el radar de la AFIP, se vuelcan, en parte, al dólar blue.

Así se mueve en estos días el dólar blue, esa pasión argentina.