Nueva fase del aislamiento por un virus que cambió el hábito y la rutina de los argentinos

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El aislamiento social y obligatorio, que el lunes entrará en una fase "focalizada" en todo el país, se fue flexibilizando y adquiriendo distintas características y modalidades, en tanto que cambió el

hábito y la rutina de los argentinos, en el marco de la pandemia por coronavirus.

La cuarentena estricta se inició el pasado 20 de marzo cuando el gobierno de Alberto Fernández tomó la decisión de iniciar el camino del aislamiento social, preventivo y obligatorio -una medida inédita en Argentina- que buscó cuidar la salud de los argentinos ante posibles contagios masivos.


Solo se les permitió salir a los trabajadores de las actividades consideradas "esenciales"; es decir las imprescindibles para mantener mínimamente en pie el aparato productivo y, en especial, los servicios de salud, seguridad, recolección de basura y otros como colectivos, trenes y subtes.

Las calles de los pueblos y ciudades de todo el país quedaron de pronto casi vacíos y solo se salía de los hogares para compras en supermercados y farmacias, que empezaron a abrir en horarios reducidos.

Con el lema "Quedate en casa", el gobierno redobló los mensajes a la población para que cumpliera el aislamiento, una medida que revolucionó la vida de los argentinos, como la de los demás países en el mundo que cumplen cuarentenas estricta.

En el campo laboral, se iniciaron tareas a través de la modalidad del teletrabajo, se suspendieron las clases y los chicos comenzaron a recibir contenidos educativos por canales electrónicos.

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Los medios masificaron términos como test (las pruebas para determinar la enfermedad), pandemia (epidemia en todo el mundo), cuarentena (que proviene del latín y eran los 40 días de aislamiento durante la famosa peste bubónica o peste negra en Venecia, en el siglo 14), Covid-19 (el nombre científico de la enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2) y frases como "aplanar la curva" de contagios en referencia a tratar de evitar mediante medidas preventivas el crecimiento exponencial de los casos.


Las medidas preventivas se basaron en el aislamiento en las casas y el distanciamiento social; que implica la separación de un metro y medio entre las personas, para tratar de evitar el contagio, las medidas más efectivas según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En las semanas que lleva la cuarentena, la población en general cumplió con el aislamiento pero se registraron algunos casos de resistencia y también se sumó el secuestro de casi cuatro mil autos a conductores que estaban impedidos de circular.

Como forma de comunicación creció el contacto por el sistema de mensajería WhatsApp en los teléfonos y tablets, se masificó la teleconferencia vía Zoom; y se multiplicó el uso del sistema Skipe, y las comunicaciones por Facebook, Instagram, Meet y Telegram. También crecieron las plataformas de streaming para ver películas, como Netfix y Amazon Prime, las más populares a nivel mundial.

Los padres debieron extremar el ingenio para entretener a sus hijos que, a medida que pasaban los días mostraban signos de aburrimiento y fastidio ante la inusual medida de permanecer encerrados en departamentos o casas, sin ir a jardines de infantes, escuelas o la universidad.

La enseñanza presencial fue suplida con tareas que los maestros mandan diariamente a los niños y videoconferencias para los adolescentes y universitarios, de modo de garantizar la continuidad escolar.

En la tercera fase, a mediados de abril, se empezó a exigir el uso de barbijos caseros para cubrir nariz y boca, efectivo según los médicos para no contagiar.

Una novedosa rutina que comenzó a realizarse en los hogares fue extremar las medidas de limpieza de los alimentos y productos comprados, así como la higiene personal, con la acción ampliamente sugerida de lavarse asiduamente las manos con jabón, ante el contacto con cualquier elemento extraño o al regresar a casa.