Trump en Medio Oriente: paz para Israel, amenazas para Irán

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Mientras la mayoría de los analistas coincide en que una de las claves de los inéditos acuerdos que Israel ha firmado con dos monarquías del Golfo, a los que se podían sumar en breve otros países árabes, es consolidar un bloque anti-iraní, la administración Donald Trump, la gran promotora de esos tratados, se ha enfrascado en una nueva disputa, por ahora retórica, con Teherán, al que acosa con embargos y sanciones.

Según la prensa norteamericana, informes de inteligencia advierten que Irán estaría preparando un atentado contra la embajadora de Estados Unidos en Sudáfrica, Lana Marks, una aliada muy cercana a Donald Trump, antes de las elecciones del 3 de noviembre.

El objetivo sería vengar la muerte del general Qasem Soleimani, abatido por fuerzas estadounidenses en enero durante un ataque relámpago al aeropuerto de Bagdad.

El líder espiritual de Irán, el ayatollah Alí Khamenei, juró entonces que habría una “venganza severa” al “martirio” de Soleimani, que comandaba la Quds, la fuerza de élite de la Guardia Revolucionaria iraní, responsable de las operaciones militares encubiertas de Teherán en el extranjero, y que juega un papel clave en la guerra de Siria en apoyo del presidente Bashar al Asad.

Despiden a Qassem Soleimani con un pedido de venganza contra Estados Unidos

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Al trascender los supuestos planes iraníes para vengar a Soleimani, Donald Trump prometió que cualquier ataque de la República Islámica recibirá una respuesta "1.000 veces mayor".

"Según reportes de prensa, Irán podría estar planeando un asesinato, u otro ataque, contra Estados Unidos en venganza por la muerte del líder terrorista Soleimani", tuiteó el presidente norteamericano. “Cualquier ataque de Irán, de cualquier forma, contra Estados Unidos será respondido con un ataque a Irán que será 1.000 veces mayor en magnitud", agregó.

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El gobierno de Irán negó las versiones, y lanzó su propia advertencia a Estados Unidos. "Esperemos que no cometan un nuevo error estratégico y, en caso de cualquier error estratégico, serán testigos de la respuesta decisiva de Irán", dijo el portavoz Ali Rabiei.

El primer trascendido sobre la supuesta venganza fue publicado por el sitio web Político, que sostuvo que los servicios de inteligencia sospechan de la existencia de un supuesto complot iraní para matar a la embajadora Marks antes de las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos.

Según los funcionarios sin identificar citados por Político, los reportes de inteligencia identifican a Marks como “una de varias opciones” que Irán considera como venganza por la muerte de Soleimani.

Rabiei lamentó que “el presidente de un país que dice controlar el orden global haga comentarios apresurados, impulsados por la agenda y dudosos, sobre una base tan débil”, consideró que reaccionar a las versiones “no lograría nada más que perturbar la región y la calma mundial”, y aconsejó a Trump que "se abstenga de una nueva aventura por el bien de ganar un nuevo mandato como presidente".

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Pero el gobierno sudafricano se tomó en serio la amenaza. La Agencia de Seguridad Estatal (SSA, por sus siglas en inglés), precisó que la versión está recibiendo el “mayor nivel de atención”, lo que incluye informes cotidianos al presidente Cyril Ramaphosa.

“La SSA está interactuando con todos sus socios relevantes, tanto en el país como en el extranjero, para garantizar que no haya ningún peligro para la embajadora de Estados Unidos ni para ningún otro diplomático en el país”, afirmó la agencia en un comunicado.

Jasmine Opperman, una analista sudafricana especialista en violencia política y crimen organizado, dijo al diario The Mercury que las versiones sobre el complot para asesinar a Larks deberían ser tomadas “muy seriamente” por el gobierno de Sudáfrica.

“No quiero ni pensar en las implicancias si un ataque de ese tipo fuera realizado con éxito en Sudáfrica, dijo la especialista, que lamentó que la inteligencia sudafricana “haya descuidado sus vínculos con otros servicios occidentales”, lo que podría perjudicar la investigación.

“Si no tomamos esto seriamente por nuestra amistad con Irán, no estaríamos cumpliendo con nuestro mandato. El gobierno tiene la obligación de no tomar lados. Los hechos mencionados en el informe de inteligencia (de Estados Unidos) deben ser analizados rápidamente”, agregó.

El especialista Paulo Botta, profesor de Relaciones Internacionales de la UCA especializado en Medio Oriente, destaca que en las redes sociales iraníes “se habla hace unos días” del supuesto complot, pero sin que se le dé mayor trascendencia. “Lo he tomado más como un ejercicio de ‘whisful thinking’, explica.

Por su parte, una fuente diplomática europea con experiencia en la región, dijo a PERFIL que en el régimen iraní “es muy probable que piensen en una venganza. Pero estoy seguro de que calculan el costo y el beneficio”.

Dos versiones para un mismo Medio Oriente

“En este momento Irán está en muy mala situación, agregó. No sé si se arriesgarían tanto. Igual, nunca se sabe del impulso se las pasiones en política”.

Las relaciones entre Washington y Teherán han sido tensas desde hace años, y aún más desde que Trump se retiró unilateralmente en mayo de 2018 del pacto nuclear internacional con Irán. Ahora, Washington presiona con extender un embargo de armas a Irán, que comienza a expirar de forma progresiva en octubre, a la vez que pide reimponer sanciones de la ONU a la República Islámica.

Al mismo tiempo, uno de los elementos más atractivos para Emiratos Arabes Unidos y Bahrein de los acuerdos con Israel es la posibilidad de tener acceso a armas de Estados Unidos, como los aviones F15, o a la tecnología defensiva israelí, en particular contra drones.

Las dos monarquías sunitas son tan rivales de Irán como Israel y acusan a Teherán de estar detrás de las protestas y agitaciones que los chiítas han protagonizado desde la Primavera Arabe, en 2011, en los dos países. En Bahrein, por ejemplo, el 70 por ciento de la población es chííta, a la que gobierna un rey sunita.