Gran Bretaña prevé revueltas sociales contra la cuarentena y analiza movilizar al ejército

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La desobediencia civil y levantamiento es una posibilidad que no descartan en Gran Bretaña los especialistas que asesoran al gobierno de Boris Johnson en la pandemia. Son ellos los que

consideran que “se va a tener que convocar al ejército” y no a la policía para “poder controlar los confinamientos locales”, que puedan decidirse ante el avance de una segunda ola de coronavirus.

El profesor Graham Medley, del Comité del Grupo de asesores científicos para emergencias (SAGE), advirtió que la bronca y la angustia frente a los confinamientos locales pueden desencadenar “disturbios y levantamientos sociales en los próximos meses” en Gran Bretaña.

Estos levantamientos de la gente, harta del encierro y falta de contacto social, “pueden superar todo intento de controlar el coronavirus” y “catastróficamente minar“ los planes de recuperación.

El primer ministro británico Boris Johnson dio marcha atrás el viernes a un levantamiento de las restricciones, ante un aumento de la tasa R de contagio, y el crecimiento de la epidemia en Leicester, Manchester, Gran Manchester y Yorkshire, en el norte del país.

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Boris decidió “apretar el pedal del freno” y no debilitar la cuarentena porque las infecciones se duplicaron en un mes en el reino. Fiestas de bodas, bowlings y otros lugares de recreación seguirán cerrados.

Actores y trabajadores del sector teatral y artístico protestan este sábado en Londres, tras una serie de despidos por el parate económico causado por la pandemia. /AP

Actores y trabajadores del sector teatral y artístico protestan este sábado en Londres, tras una serie de despidos por el parate económico causado por la pandemia. /AP

El profesor Meddley dijo que “Gran Bretaña debe considerar cerrar los pubs si quiere reabrir las escuelas el próximo mes” para que la gente pueda regresar al trabajo. El aumento del coronavirus “se ha extendido a gente más joven” pero advirtió “del peligro que derrame a otras partes de la población”.

”La edad de la distribución de infecciones ha cambiado. Se ha movido a grupos más jóvenes y es probable que no veamos en las admisiones hospitalarias el mismo nivel de admisiones que vimos en marzo”, explicó el experto.

Un empleado le toma la temperatura a un hombre antes de subir a la emblemática rueda giratoria London Eye, reabierta este sábado en Londres. /REUTERS

Un empleado le toma la temperatura a un hombre antes de subir a la emblemática rueda giratoria London Eye, reabierta este sábado en Londres. /REUTERS

Sir Chris Whitty, el profesor y jefe médico del gobierno, predijo que “Gran Bretaña está cerca del límite de abrir la sociedad”. Para abrir unas actividades, se deben cerrar otras para anular el contagio.

Tensión social

En un documento publicado por el SAGE, el comité de expertos que asesora al gobierno británico, ellos consideran que frente a la actual “volátil y altamente compleja situación”, Gran Bretaña va a enfrentar “graves desafíos en el mantenimiento del orden público”.

Los académicos sugieren que “las tensiones que resultan de la pandemia están intrínsecamente anudadas con desigualdades estructurales y eventos internacionales”. Por eso sugieren que “los militares pueden ser convocados para permanecer en espera para controlar potenciales rupturas de ley y orden”.

Para los especialistas, los militares deben mantenerse “en espera”. Según ellos, existe una sensación de incremento de “injusticia racial, desigualdad y discriminación” entre negros, asiáticos y comunidades étnicas minoritarias. Al mismo tiempo, “la extrema derecha se está movilizando a una escala nunca vista en una década”, al mencionar los acuchillamientos en Reading, Londres y Glasgow.

Las restricciones para los encuentros familiares fueron anunciados por el primer ministro Johnson apenas horas antes que los musulmanes celebran Eid, su fiesta religiosa más importante.

La policía enfrentó a jóvenes el viernes por la noche, después de las celebraciones de Eid, día en que se acaba el ayuno musulmán, en el este de Londres y en Ilford, que se negaban a dispersarse a la medianoche. Se teme que esa frustración se extienda al norte de Inglaterra, donde habita una amplia población musulmana.

París, corresponsal