Protestas en Estados Unidos: "Es una política terrible convertir a los militares en una fuerza policial nacional"

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Geoffrey Corn es militar y abogado, ex oficial de la Armada estadounidense, experto en seguridad y profesor de derecho militar del South Texas College of Law de Houston. Consultado por Clarín

sobre la iniciativa del presidente Donald Trump de convocar al Ejército para controlar las protestas, señaló que “es una política terrible convertir a los militares en una fuerza policial nacional en ausencia de una necesidad de emergencia absoluta” y que el jefe del Pentágono “merece respeto por esta ruptura pública con el presidente”.

-¿Está de acuerdo con el uso del ejército para controlar las protestas, como sugirió el presidente Donald Trump? ¿Esta es una orden legalmente habilitada?

-No estoy de acuerdo en que sea necesario, o más bien sabio, invocar la Ley de Insurrección, una ley que debe invocarse para autorizar el uso de las fuerzas militares federales para participar en la aplicación de la ley nacional.

-¿Por qué?

-En los Estados Unidos, las fuerzas armadas se dividen en dos categorías: federal y estatal. La Guardia Nacional de cada estado normalmente está bajo la autoridad de los gobernadores estatales y no está de servicio a tiempo completo. Cuando hay un disturbio civil o un desastre natural, el gobernador tiene plena autoridad para convocar a la Guardia Nacional al servicio para ayudar a las autoridades civiles. Las fuerzas militares federales están bajo el mando del presidente. La ley les prohíbe participar en la aplicación de la ley a menos que el presidente invoque la Ley de Insurrección. Como dijo el Secretario de Defensa en sus comentarios de este miércoles, dicha invocación es una medida extraordinaria y solo debe usarse como una medida de último recurso. Cuando la preocupación son los disturbios civiles, la expectativa es que tal invocación no debería ocurrir a menos y hasta que un gobernador del estado solicite esa asistencia. Esto casi nunca sucede porque la Guardia Nacional es totalmente capaz de proporcionar el apoyo necesario a la policía, e incluso el gobernador puede solicitar asistencia de otros estados. La última vez que se usó fue durante los disturbios de Los Ángeles tras el veredicto de Rodney King, y solo después de que el gobernador de California solicitara su ayuda.

La policía reforzó el cerco de seguridad frente a la Casa Blanca, ante las protestas que se repitieron en los últimos días. /AFP

La policía reforzó el cerco de seguridad frente a la Casa Blanca, ante las protestas que se repitieron en los últimos días. /AFP

-¿Puede el presidente aplicar la ley por sí mismo?

-Es posible que el presidente invoque la ley sin una solicitud del gobernador, pero solo si concluye que no se están haciendo cumplir los derechos legales federales. Eso no parece ser viable, e invocar la ley en respuesta a disturbios civiles sin una solicitud no tendría precedentes en la historia.

-¿Cuál es su opinión sobre la oposición pública del secretario de Defensa Mark Esper a recurrir al ejército para reprimir las protestas?

-Esto, creo, indica que realmente hemos alcanzado un punto de inflexión. Esper sabe que Trump valora la lealtad por encima de todo lo demás y no le gusta que lo contradigan. Pero Esper es un ex oficial del Ejército que hizo un juramento para apoyar y defender la Constitución. Supongo que los abogados que trabajan para él, el asesor general del Departamento de Defensa, le han advertido que la amenaza del presidente es legalmente cuestionable. Esper también se da cuenta de que, incluso si puede ser legal, es una política terrible convertir a los militares en una fuerza policial nacional en ausencia de una necesidad de emergencia absoluta.

-¿Por qué cree que salió a hablar públicamente?

-Obviamente debe haber estado profundamente preocupado por la propuesta de hacer una declaración pública esencialmente reprendiendo al presidente, pero también sabía que ese era su deber moral y legal. Esto sugiere que expresó fuertes objeciones detrás de escena y que el presidente las ignoró o las rechazó. Esper merece respeto por esta ruptura pública con el presidente. Más importante aún, Trump le debe el respeto de prestar atención a su consejo, lo cual sería algo raro para este presidente.

Washington, corresponsal