Grieta en la UE: la emisión de deuda divide a los países del bloque

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Europa intenta ganar protagonismo en el escenario mundial mientras se polariza por dentro.

Como la mayoría de los mortales en los últimos dos meses, Angela Merkel y

Europa intenta ganar protagonismo en el escenario mundial mientras se polariza por dentro.

Como la mayoría de los mortales en los últimos dos meses, Angela Merkel y

Emmanuel Macron debieron utilizar las videollamadas para ponerse de acuerdo. La semana pasada, los dos principales líderes de Europa lanzaron una propuesta conjunta –y ambiciosa– para ayudar a los países más golpeados por la crisis del Covid-19 en la UE.

Si bien la propuesta deberá ser negociada en junio, el cambio de opinión de Merkel respecto del “asistencialismo” da cuenta de cuáles son las prioridades en este momento: mantener en pie al bloque. ¿Cómo? Con un fondo de “Reconstrucción” de unos 500 mil millones de euros, repartidos en forma de subsidios y no de créditos, y donde la emisión de deuda se haga de manera conjunta a toda la institución comunitaria. Pero no todos están de acuerdo.

Los países nórdicos se rehúsan a “mutualizar una deuda común” y proponen el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), un instrumento riguroso cuya utilización en Grecia dejó antecedentes traumáticos para los europeos, y despertó luchas políticas dentro de los países.

El cambio de posición alemán, antes más duro, se debe a que China y Rusia se entrometieron con promesas de ayudas económicas, para distanciar a Roma y Madrid (Italia y España fueron los más golpeados por la pandemia) de Ámsterdam (sede del gobierno de la UE).

De Norte a Sur. El proyecto europeo zozobra. Durante la cuarentena, las reuniones de los representantes de los 27 países del Eurogrupo terminan en desencuentros. La negativa de los países nórdicos de cualquier forma de endeudamiento común fue dando lugar a una disposición a ayudar con subsidios directos pero bajo ciertas condiciones. Los países con economías en caja, encabezados por Holanda y Austria, y seguidos por Suecia y Dinamarca, presentaron una contrapropuesta con menos solidaridad: un fondo de emergencia basado en préstamos a condiciones favorables. Los “halcones” piden a cambio reformas nacionales, desconfiando de los inestables gobiernos latinos y sus constantes deudas públicas. Italia es el cuarto país más endeudado del mundo con 2,4 mil millones de euros, y España debe 2,1 mil millones.

El contra-plan nórdico fue anunciado por el canciller austríaco Sebastian Kurz, poco después de la publicación del acuerdo franco-alemán avalado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ladera de Merkel, como lo es de Francia la ex FMI, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. La propuesta para el Fondo de Recuperación es un cachetazo a las subvenciones propuestas por Merkel, y la negociación no será fácil: las tensiones dentro de la UE crecen, fogueadas por el Brexit y los nacionalistas.

Cambio de clima. Con la llegada del verano, la Unión Europea deberá también definir las líneas a seguir respecto de las fronteras y la libre circulación de las personas dentro del espacio Schengen. El terreno turístico también está encontrando trabas tras la negativa de Austria de abrir las fronteras con Italia por miedo a los contagios, un corredor necesario para la península que depende de los turistas alemanes para poder dar vida a un sector muy golpeado.

Los que sostienen la propuesta franco-alemana creen que un acuerdo de este tipo es además un avance fundamental para una unión fiscal y monetaria que funcione de verdad, un paso necesario para Europa luego del portazo de Reino Unido. Un estancamiento de las soluciones, podría por otro lado, representar un peligro mortal para el futuro del proyecto.

En una nueva etapa de la guerra comercial entre Estados Unidos y China como efecto post pandemia, Europa no puede permitirse perder su protagonismo en la escena internacional, y eso la canciller Merkel lo tiene claro. Alemania, el motor de la economía europea, anunció que la contracción que deberá atravesar será peor que la crisis económica de 2008, e incluso superior a la vivida en los años 90 tras la unificación del bloque.

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