Un masivo estudio advierte que tomar hidroxicloraquina no cura y que aumenta el riesgo de muerte

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Un masivo estudio con 96.000 casos de personas hospitalizadas por coronavirus en seis continentes alertó que el uso de hidroxicloraquina, la droga que el presidente de Estados Unidos Donald Trump dijo que

está tomando por prevención, aumentó significativamente el riesgo de muerte de los pacientes. El reporte, publicado este viernes en la prestigiosa revista The Lancet, concluyó, además, que las personas tratadas con ese fármaco, eran más propensas a desarrollar arritmias cardíacas potencialmente mortales.

El estudio es el más grande que se haya hecho hasta el momento sobre los riesgos y los beneficios de tratar a los pacientes con Covid19 con este medicamento que ha sido aprobado para uso en enfermedades reumatológicas, lupus o malaria, pero no para tratar el coronaviurs. “Una cosa es que no tenga beneficios, pero esto muestra distintos daños”, dijo Eric Topol, cardiólogo y director de Scripps Research Translational Institute. “Si alguna vez hubo esperanzas sobre esta droga, este estudio las mató”.

La droga se hizo popularmente conocida cuando a mediados de marzo, el presidente Trump promovió desde su cuenta de Twitter su utilización –mezclada con el antibiótico azitromicina—como una droga que sería un hito “en la historia de la medicina”. Y desde sus conferencias de prensa alentaba su utilización, a pesar de que sus asesores científicos intentaban bajar el tono diciendo que la droga no estaba aprobada para el coronavirus. Hubo varios afectados en Estados Unidos por gente que compraba el medicamento en la farmacia y lo ingería ante cualquier síntoma.

El 24 de septiembre la Food and Drug Administration desalentó entonces su utilización masiva y la recomendó sólo en ensayos hospitalarios y como prueba de investigación. Médicos chinos también señalaron que no había pruebas claras de que la cloroquina fuera efectiva en sus pacientes. Otra droga, el remdisivir, fue aprobada recientemente por la FDA para tratamiento por coronavirus en pacientes graves.

A pesar de las recomendaciones en contrario, Trump volvió a sorprender y dijo la semana pasada que estaba tomando hidroxicloraquina en forma preventiva. El presidente se encuentra dentro del grupo de riesgo ya que tiene 73 años y algo de sobrepeso. Dijo que lo hacía desde 10 días atrás, justo cuando algunos de los funcionarios de la Casa Blanca habían testeado positivo. El médico presidencial, Sean Conley, dijo que “con el presidente llegamos a la conclusión de que los potenciales beneficios de un tratamiento superaban los riesgos relativos”, señaló.

En el estudio publicado en The Lancet se analizan datos de 96.000 pacientes con COVID-19 que recibieron cloroquina o su análogo, la hidroxicloroquina (ingeridos con o sin los antibióticos azitromicina o claritromicina), y datos de 81.000 pacientes control. Los pacientes son de más de 600 hospitales.

A la luz de los resultados, los investigadores sugieren que estos regímenes de tratamiento no deben utilizarse para tratar la COVID-19 fuera de los ensayos clínicos en marcha.

Mandeep R. Mehra, autor principal del estudio e investigador del Hospital Brigham de Mujeres de Boston (Estados Unidos), explica que “este es el primer estudio a gran escala que encuentra pruebas estadísticamente sólidas de que el tratamiento con cloroquina o hidroxicloroquina no beneficia a los pacientes con COVID-19”. Por el contrario, “sugiere que puede estar asociado con un mayor riesgo de problemas cardíacos graves y un mayor riesgo de mortalidad”.

Consultado por Clarín, el cardiólogo argentino Oscar Cingolani, profesor de la Johns Hopkins University School of Medicine y director asociado de la unidad coronaria de cuidados críticos de ese hospital de la ciudad de Baltimore, explicó que el trabajo publicado en The Lancet fue sobre personas que estaban en estado avanzado de la enfermedad. “El estudio sugiere que en este grupo de pacientes no solo no mostró efectividad sino un aumento de los efectos adversos”, dijo “y reveló que los que tomaban hidroxicloroquina, combinada o no con el antibiótico, podían llegar a tener hasta 30% más de mortalidad”.

Agregó que “es probable que el cuadro de alguien que está en una terapia intensiva, con varios otros medicamentos encima, con poco oxígeno en sangre, problemas pulmonares y hepáticos influya en el efecto que puede llegar a tenerla la hidroxicloraquina”. “Esta droga, combinada con azitromicina u otras, interviene con canales iónicos dentro del corazón, produciendo arritmias cardíacas, que pueden producir una muerte súbita”, señaló.

Cingolani marcó también las diferencias con los estudios del polémico virólogo francés Didier Raoult, que promovió el uso de esta droga, que ahora está autorizada en Francia sólo para pacientes graves. Señaló que “en la desesperación por encontrar una droga en el medio de la pandemia fue publicado un estudio por un experto francés que decía que a cierto número de internados se les dio hidroxicloraquina y se los comparó con otro grupo que no recibió la droga, pero que estaba en otro hospital, tratado por otra gente. Este ensayo tuvo mucha más fama que seriedad. No era un ensayo clínico con la misma cantidad de personas, el grupo de control no era igual. Por otro lado, eran muy pocos pacientes”.

Este nuevo estudio, resalta Cingolani, “al tener más de 90.000 pacientes muestra que esta droga, al menos para el coronavirus, no es la panacea ni mucho menos: no solo no hubo efectos beneficios sino que, por el contrario, se vio un aumento de la mortalidad”.

El argentino igualmente señaló que se sigue trabajando sobre esta droga y que hay en curso tres estudios en Estados Unidos que analizan su eficacia en pacientes leves o como "prevención​", algo que podría ser muy útil en el personal sanitario. Pero todavía no hay detalles sobre estos trabajos.

Washington. Corresponsal