Europa y Estados Unidos comienzan a poner en marcha el desconfinamiento

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Los españoles salieron ayer a pasear o hacer deporte después de 48 días encerrados en sus casas, mientras el desconfinamiento de la población en otros puntos de Europa y Estados Unidos se iniciaba prudentemente, a medida que la pandemia del nuevo coronavirus comienza a perder fuerza.

“Desde el lunes, depende de ustedes”, advirtió en Italia el jefe de Protección Civil, Domenico Arcuri, rogando a los ciudadanos que “no bajen la guardia” durante la salida del confinamiento, pues a partir de mañana los italianos podrán pasear por los parques y visitar a sus familiares, tras dos meses de cuarentena.

En Madrid, cerca del gran parque del Retiro, que sigue cerrado, numerosos habitantes salieron a correr, a veces en grupo. “Parece que ahora todo el mundo hace deporte”, se quejó un policía que controlaba el distanciamiento social.

España ha previsto un desconfinamiento por fases desde ahora hasta finales de junio. En Italia, Francia o Alemania, los gobiernos también suavizan poco a poco las medidas de confinamiento pero siempre dependiendo de la evolución de las cifras de contagios y víctimas, y exigiendo medidas de protección y de distanciamiento social para evitar una segunda ola de contagios.

Hasta ahora, los españoles solo podían abandonar su domicilio para ir a trabajar –en el caso de que el teletrabajo no fuese posible–, comprar comida, ir a la farmacia, al médico o dar cortos paseos a los perros.

Ahora, deberán respetar franjas horarias para evitar aglomeraciones y mantener a distancia a niños y ancianos, que no podrán salir a las mismas horas. Además, los usuarios de los transportes públicos estarán “obligados” a usar barbijo a partir de mañana, anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Europa. El levantamiento de las restricciones está bien avanzado en Alemania, Austria y los países escandinavos, que siguen imponiendo en cambio “medidas barrera” y el distanciamiento social. Francia e Italia, por su parte, se preparan para iniciar el proceso en unos días.

En Viena, por ejemplo, se respiraba ayer un ambiente muy animado con la reapertura de todas las tiendas, que esperaban a los clientes con descuentos, mascarillas y gel desinfectante.

Francia, en cambio, decidió prolongar el estado de emergencia sanitaria hasta el 24 de julio, al juzgar que levantarlo antes “sería prematuro”.

El Reino Unido, donde las autoridades creen que se alcanzó el pico de la pandemia, el primer ministro Boris Johnson prometió un plan de desescalada para la próxima semana. El país es el segundo más afectado de Europa, en número de fallecidos, después de Italia.

Rusia, con 1.222 fallecidos, registra actualmente el mayor número de nuevos casos diarios y aún no prevé el regreso de las actividades. Alrededor del 2% de los habitantes de Moscú –más de 250 mil personas– padece la enfermedad, afirmó ayer el alcalde de la capital rusa.

América. En Brasil, que está a punto de convertirse en el principal foco de contagio en el mundo, según el colectivo de investigadores de Covid-19 Brasil hay más de 1,3 millones de casos de coronavirus, entre 15 y 20 veces más que los 91.500 registrados oficialmente hasta el jueves.

Solo contando las estadísticas oficiales –poco fiables por la exigua cantidad de tests que se realizan– el país tiene el mayor índice de contagio del mundo (2,8), según el Imperial College de Londres, que monitorea el avance de la pandemia.

En Estados Unidos, por las consecuencias económicas de las restricciones aplicadas para evitar la propagación del Covid-19 –más de 30 millones de personas perdieron sus empleos desde mediados de marzo–, las presiones para retomar las actividades son muy fuertes.

Más de 35 de los 50 estados del país han comenzado a levantar –o están a punto de hacerlo– las medidas de confinamiento. Texas reabrió el viernes tiendas, restaurantes y bibliotecas, siempre que operen al 25% de su capacidad. Para exigir el levantamiento del confinamiento en vigor desde hace seis semanas en su estado, miles de personas se manifestaron el viernes en California.

“¡Abran California!”, gritaban cerca de las playas cerradas de Huntington Beach. “Todos los empleos son esenciales” o “La libertad es esencial”, se leía en las pancartas. También hubo manifestaciones en Los Angeles, Nueva York y Chicago.