Coronavirus en cárceles: las diferentes medidas que toman los países más afectados por la "peste"

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La polémica por la liberación de presos en medio de la pandemia de coronavirus no es un tema excluyente de la Argentina. En todo el mundo, desde

target="_blank" href="https://www.clarin.com/tema/washington.html" alt="washington" title="washington" target="_blank">Washington a Teherán se debe lidiar con el problema del virus en las poblaciones carcelarias, mayoritariamente hacinadas y en pobres condiciones para enfrentar un brote. Pero cada país tiene su propia particularidad y acaso su propio escándalo, como en Italia, donde se llegaron a liberar a padrinos de la mafia.

Estados Unidos, un sistema complejo

Con 2,3 millones de presos, Estados Unidos tiene la mayor proporción de reclusos por habitantes del mundo, una tasa de encarcelación de 698 cada 100.000 habitantes. Los presos están encarcelados en un complejo sistema de cárceles federales, estatales, locales y de gestión privada. La mayoría (1.291.000) está en cárceles estatales.

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Hay varias cárceles que se consideran como enormes focos de coronavirus en Estados Unidos. La de Rikers Island, de Nueva York, por ejemplo, tiene una ocupación de 3.848 presos y había 381 contagiados, una tasa de contagio de casi 10%, cuando en la ciudad de New York esa tasa es de 1,9% y en todo Estados Unidos es de 0,3%, según The Legal Aid Society.

“Las cárceles de la ciudad de NY se han convertido en el epicentro del Covid19”, dicen los expertos y llaman a las autoridades a no enviar más presos allí y tomar acciones, sin precisar cuáles.

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Rikers Island, de Nueva York, tiene una ocupación de 3.848 presos y había 381 contagiados/ AP,

Rikers Island, de Nueva York, tiene una ocupación de 3.848 presos y había 381 contagiados/ AP,

La cárcel de Cook County, que alberga a prisioneros de la ciudad de Chicago, ha sido señalada como el principal foco de coronavirus de EE.UU. con más de 400 presos y 200 custodios contagiados. En Ohio, uno de cada cinco casos de coronavirus están en las cárceles. En ese estado, 73% de los presos dieron positivo.

Algunas prisiones han tomado acciones concretas. Casi todas prohibieron visitas, tratan de aislar a los enfermos y en otras comenzaron a liberar presos.

#LiberenATodos, dice un auto frente a la prisión de Cook County, en Chicago. / AP

#LiberenATodos, dice un auto frente a la prisión de Cook County, en Chicago. / AP

Pero es muy complejo el sistema de liberación. Algunos gobernadores, como el del estado de Washington, tomaron medidas. El conmutó la sentencia de 293 presos que debían quedar libres en 60 días. Otros 600 fueron liberados con monitoreo electrónico.

En 49 estados existe el recurso de la “liberación compasiva”, que es para mayores o muy enfermos que no sean un peligro para la seguridad pública. Es una opción que pueden usar. En California, Michigan, New York y New Jersey buscan la manera de liberar a ciertas categorías de presos, incluyendo los que son mayores, los que tienen problemas médicos, los que les falta poco para terminar su condena o están detenidos por haber violado la libertad condicional. El criterio varía según cada condado.

La liberación plantea desafíos sobre dónde van a vivir los que no tienen casa o familiares que los reciban. Los albergues oficiales hoy están desbordados y muchos de los que alquilan casas no quieren recibirlos por temor a contagios.

Algunos prohíben la salida de los presos por delitos sexuales, violencia doméstica y homicidio, pero en otros no.

Los estadounidenses están divididos sobre la conveniencia de liberar los presos, según las encuestas. A nivel nacional, un 50% de los estadounidenses favorece la liberación de presos cuyos delitos no sean contra la amenaza de la seguridad pública. Un 57% está a favor de liberar a presos que estén a 6 meses o menos de cumplir su condena. Un 58% está a favor de liberar a los más viejos. 63% a favor de reducir encarcelamientos innecesarios por delitos menores.

Coronavirus en Estados Unidos



Johns Hopkins University Infografía: Clarín

Italia: padrinos libres

Algunos de los más peligrosos mafiosos han sido excarcelados y otros esperan una decisión de sus jueces de vigilancia. Este es el problema más serio porque la criminalidad organizada ha comenzado ya a aprovecharse de la crisis de la epidemia, a través de la usura a la que acuden tantos artesanos, comerciantes e industriales, y también comprando directamente empresas y negocios al contado que pagan a los desesperados que están arruinados.

Desde el 8 de abril, cuando un decreto estableció que podían salir de la cárcel y concluir sus condenas en casa detenidos a los que les restaban cumplir 18 meses de prisión, las prisiones italianas repletas de presos por por encima de los límites, han descendido de 63 mil detenidos a 51 mil y el continúa proceso de aliviar el amontonamiento carcelario que favorece los brotes de la epidemia Las polémicas estallaron ante la noticia de la excarcelación de dos padrinos mafiosos importantes.

Como era de esperar, de inmediato se ha armado una fila de grandes padrinos mafiosos que reclaman abandonar las prisiones, alegando el peligro de los contagios

En primer lugar Francesco Bonura, brazo derecho del fallecido Bernardo Provenzano, que fue capo de los capos de la mafia siciliana, sucesor del legendario y feroz Salvatore “Totó” Riina, también fallecido en la cárcel.

El otro es Pasquale Zagabria, llamado Bin Laden, mente económica del clan de los camorristas de Casale dei Príncipi, la más importante familia de la camorra napolitana, hermano de Michele Zagabria, el jefe indiscutido de la banda.

Presos en la cárcel de San Vittore, en Milán, protestan por la prohibición de visitas./ dpa

Presos en la cárcel de San Vittore, en Milán, protestan por la prohibición de visitas./ dpa

Bonura y Zagabria cumplen largas condenas en el régimen estricto carcelario del llamado 41 bis. Ambos han sido operados de cáncer y pidieron cumplir el resto de las condenas en bajo arresto domiciliario y vigilancia especial. A la situación general de la situación muy delicada en las cárceles por la epidemia, añadieron la mala salud y consiguieron el permiso.

Como era de esperar, de inmediato se ha armado una fila de grandes padrinos mafiosos que reclaman abandonar las prisiones, alegando el peligro de los contagios, sus propios problemas de salud y el hecho que todos tienen más de 70 años de edad, que los aún hace más débiles frente a un probable contagio.

Coronavirus en Italia



Fuente: DEPARTAMENTO DE PROTECCIÓN CIVIL DE ITALIA Infografía: Clarín

Está Luca Bagarella, brazo derecho y cuñado de Totó Riina. Y Nito Santapaola el líder histórico de la Cosa Nostra de Catania, segunda ciudad de Sicilia. No falta el “don” Raffaele Cutolo, inventor de la Nueva Camorra. Ha pedido también cumplir su condena en casa Umberto Belloco, uno de los grandes capos de la ndrangheta, la mafia calabresa, que es de lejos la más importante del crimen organizado en Italia y una de las mafias más grandes y extendidas del mundo.

El Procurador General Antimafia Federico Cafiero de Raho dijo en una entrevista: “No al arresto domiciliario para los mafiosos al 41 bis” y señalo que la crisis de la pandemia causa “una crisis criminal en el sur de Italia”.

“Con el pretexto de la pandemia los jefes mafiosos buscan pasar al arresto domiciliario. Pero no pueden volver a casa. Es necesario curarlos y darles toda la protección. Pero devolverlos a sus viviendas, aunque arrestados, significa consignar un pedazo de país a la criminalidad organizada”.

Ese pedazo de país “está dominado por la desesperación y la pobreza”. Por eso enviarlos al arresto domiciliario “no significa abrir una emergencia criminal sino encender la mecha de una bomba social y económica”. El alto magistrado sostiene que significa “aumentar el riesgo de trasformar la crisis sanitaria en una crisis criminal”.

España: casos de corrupción, "no"

En España, en las cárceles que dependen del Ministerio del Interior cumplen condena unos 50.800 presos.

Hasta ahora se produjeron cuatro muertes por coronavirus -fallecieron una reclusa y tres empleados-. Hay casi 50 internos contagiados y cerca de 250 trabajadores infectados. En torno a 1.200, entre empleados y detenidos, están en cuarentena o bajo observación por síntomas compatibles con la enfermedad.

Coronavirus en España



Fuente: MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSEJERÍAS AUTONÓMICAS Infografía: Clarín

Hubo algunas protestas por la falta de atención médica. A principios de abril, cerca de 350 presos del Centro Penitenciario de Ocaña I, en la provincia de Toledo, quemaron de los contenedores de basura del patio del penal en reclamo por la precaria asistencia que recibió un detenido que se desvaneció.

Desde el de 22 de abril, 13 talleres de once penales en los que trabajan reclusos para empresas privadas retomaron en parte su actividad. El Servicio Penitenciario los había cerrado el 19 de marzo. Además, en cinco penales hay talleres que se dedican a confeccionar barbijos.

Centro Penitenciario de Puig de les Basses en Figueres (Girona)./ EFE

Centro Penitenciario de Puig de les Basses en Figueres (Girona)./ EFE

El Ministerio del Interior español liberó a unos 2.200 reclusos que que ya cumplían sus penas en un régimen semiabierto de salidas y a quienes se les aplicaba un control telemático. En una semana, el número de estos detenidos se duplicó. Son ahora unos 4.500 los detenidos que, controlados con pulseras o tobilleras, se comprometieron por escrito a permanecer en sus casas y a salir únicamente para realizar las actividades autorizadas en el decreto de estado de alarma.

La Justicia española, sin embargo, no permitió que los presos independentistas, que habían solicitado pasar la cuarentena en sus hogares, ni quienes cumplen condenas por delitos de corrupción sean beneficiados con la prisión domiciliaria.

Francia y Gran Bretaña, hacinamiento y salidas

En Francia y Gran Bretaña las prisiones se vacían parcialmente para salvar a los prisioneros y a sus guardias del coronavirus ante la superpoblación carcelaria.

Ante el pedido de asociaciones, abogados, magistrados, procuradores y guardias comenzó en Francia un movimiento para reducir 5000 presos en dos semanas de las cárceles del país, para aliviarlas y limitar los riesgos, cuando el COVID 19 comenzó a ingresar a los edificios penitenciarios.

La ministra de justicia Nicole Belloubet anunció la liberación de 5000 detenidos, especialmente de personas al fin de su condena.

En Francia hay 70.651 personas detenidas en prisiones con espacio para 61080 presos. Las celdas reúnen entre seis, siete y ocho detenidos cada una.

En la Ile de France, la región donde hay mayor cantidad de detenidos y la epidemia es muy fuerte, las cárceles llegaron a tener 1000 detenidos menos en solo dos semanas. Un fenómeno que se extendió a las prisiones de Fleury Merogis, Fresnes y Villepinte, que concentran condenas más cortas. En la histórica prisión de la Santé en París, al inicio de abril, había 780 detenidos contra 1500 en marzo.

Terrorismo o violencia doméstica, no

Estos dispositivos excepcionales permiten hacer salir a personas condenadas, a las que solo les faltan seis meses para cumplir su pena. Las penas inferiores a cinco años pueden ser cumplidas en sus domicilios. Las personas condenadas por crímenes, terrorismo o violencia intrafamiliar están excluidas de la medida en Francia. También se incluye a las personas de edad avanzada y por razones médicas.

Los guardias franceses descartaron la idea de poner nuevos brazaletes electrónicos porque el contacto con el detenido se ha vuelto un riesgo. En muchas cárceles, los detenidos voluntariamente están cosiendo máscaras para el personal hospitalario y penitenciario. Les pagan por su trabajo.

Esta reducción carcelaria permite la confinación en células individuales de los detenidos infectados de coronavirus o que los síntomas imponen esa precaución y evitar traslados.

También buscan proteger a los guardias, cuyo esquema debe adaptarse a lo que dure la crisis. Entre ellos 71 han dado positivos y 881 están confinados en sus domicilios. El sindicato denuncia que no tenían máscaras de protección.

Las visitas de familiares a los presos están suspendidas pero se ha aumentado una hora de crédito telefónico y televisión gratuita en la celda. Las liberaciones anticipadas buscan evitar las protestas masivas de los prisioneros en Francia.

Examen de riesgo para poder ser liberados

En Gran Bretaña, el ministerio de justicia anunció que liberarían 4000 prisioneros anticipadamente, después que pasarán un examen de riesgo. Pero hasta hoy solo 33 prisioneros han sido liberados anticipadamente por el coronavirus. Así lo informó el secretario de justicia Robert Buckland a la Cámara de los Comunes. Entre ellos se incluye a mujeres embarazadas y madres con bebés.

Un centenar está previsto que sean liberados esta semana. Pero el esquema que había anticipado el ministro se suspendió temporariamente porque seis prisioneros fueron liberador por error y luego, detenidos nuevamente.

Hasta este sábado, cinco guardias y 15 prisioneros habían contraído el coronavirus y muerto. Hay 321 casos confinados entre los prisioneros y 293 entre los guardias. La población carcelaria británica es de 81.500 prisioneros y 33.000 empleados trabajando en las cárceles.

El gran temor en ambos países es que la epidemia en las cárceles se vuelva incontrolable y los presos y guardias se contagien por igual.

Brasil: 30 mil presos liberados

En Brasil, pese a la resistencia del gobierno, se calcula que unos 30.000 presos fueron liberados y enviados a sus domicilios debido a la crisis causada por el Covid-19. En las cárceles están suspendidas las visitas de familiares y abogados.

En el país hay unas 760.000 personas detenidas, la tercera mayor población carcelaria del mundo. Aproximadamente un tercio de los presos está detenido por tráfico de drogas y un 41% del total no tiene condena.

El servicio penitenciario brasileño ordenó la entrega de datos de los presos liberados, como direcciones de los lugares en los que cumplen las cuarentenas y la localización de los que están bajo monitoreo electrónico, a las policías de los estados.

Quiénes puede salir

La liberación de presos se originó en una recomendación a los jueces del organismo que controla la transparencia del Poder Judicial, el Consejo Nacional de Justicia (CNJ) y apunta a presos en carácter provisorio, personas que cometieron delitos sin violencia y detenidos que se encuentran en grupos de riesgo del Covid-19, además de madres de niños y bebés, y detenidas embarazadas.

A esa recomendación, se sumó la de un juez de la corte suprema, que pidió a los magistrados de juzgados que controlan las condiciones de detención de condenados que evalúen conceder la libertad provisional a presos que se encuentren dentro de grupos de riesgo.

Policía militar en la entrada del penal Edgar Magalhaes Noronha, durante un motín en marzo./ AFP

Policía militar en la entrada del penal Edgar Magalhaes Noronha, durante un motín en marzo./ AFP

Las recomendaciones tuvieron en cuenta las condiciones paupérrimas de muchas de las prisiones del país, que se encuentran superpobladas. Algunos jueces, sin embargo, están resistiendo implementar las recomendaciones.

En el país, hasta ahora, una única cárcel concentra el 75% de los presos contagiados por el coronavirus. Se trata del penal de Papuda, ubicado en las afueras de Brasilia, donde hay 72 presos con Covid-19.

Hasta ahora, tres presos murieron en Brasil por coronavirus, 96 fueron infectados, y otros 130 presentan casos compatibles con el Covid-19.

Contribuyeron en este informe: Paula Lugones, corresponsal en Washington; Julio Algañaraz, corresponsal en Roma; Marina Artusa, corresponsal en Madrid; María Laura Avignolo, corresponsal en París, y Guido Nejamkis, corresponsal en Brasilia