Coronavirus en Gran Bretaña: Boris Johnson volvió con fuerza y ahora convencido de que no se puede levantar la cuarentena

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Boris Johnson retornó con un vigor y una arenga de rugbier desde el podium de 10 Downing St, en su regreso de primer ministro pos

target="_blank">coronavirus. Un modelo de recuperación del Covid 19, a pesar de la palidez de su piel, para reconfirmar que Gran Bretaña no podía salir aun del “lock down”, a pesar de la presión enorme de su partido, de algunos miembros del Parlamento y de los donantes Torys. Un aire de Winston Churchill, su ideólogo, en la adversidad para motivar a un reino que está harto de seguir encerrado pero tiene miedo a la epidemia, aunque ve evaporar sus empleos y fundir sus empresas en esta crisis global. Describió al virus como "un asaltante inesperado e invisible", dando un giro colorido a su propia batalla contra el monstruo.

“Nosotros estamos ahora comenzando a cambiar el rumbo. Si el virus fuera un asaltante inesperado, un asaltante invisible, del cual yo puedo hablar a ustedes por experiencia personal, entonces este es el momento en que hemos comenzado a luchar juntos contra el piso”, describió.

Contra todas las previsiones de sus pares Torys, Boris Johnson llamó a un “consenso nacional” multipartidario para presentar “un frente unido” contra la pandemia. Con una enorme mayoría parlamentaria y un líder opositor laborista racional como Sir Keir Starmer tiene más posibilidades que antes. Su mayor problema lo tendrá entre Brexitiers y torys de ultraderecha, que exigen que se levante la cuarentena lo más rápido posible por razones económicas.

Boris y Sir Keir Starmer, que eran vecinos de barrio en el londinense e intelectual Islington, tienen una buena relación. Se encontrarán esta semana oficialmente, luego que Sir Keir, abogado de derechos humanos, reemplazara a Jeremy Corbyn al frente del laborismo. No está claro si torys y Laboristas van a compartir los costos de adoptar medidas que necesitan aprobación nacional. Sir Keir advirtió que “estaban tratando a los adultos como chicos”. Pero la gran dificultad para Boris será la primera ministra escocesaNicola Sturgeon, con quien tiene una horrenda relación a causa del Brexit y la independencia en Escocia.

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En la puerta de Downing St, explicó que no es tiempo ahora para relajar el “lockdown” o cuarentena nacional. Aliviarlo seria “tirar todo el esfuerzo y el sacrificio de la gente británica y el riesgo de una segunda ola mayor de coronavirus”, analizó.

“Yo les pido contener su impaciencia porque creo que estamos llegando ahora al final de la primera fase de este conflicto y a pesar de todo el sufrimiento, casi hemos tenido éxito”, dijo el primer ministro, que eligió un tono épico, con gestos y alusiones heroicas.

“Si ustedes pueden seguir este camino que tenemos, si ustedes pueden proteger al NHS (el servicio de salud), entonces no tengo dudas que juntos podemos vencer a esto”, continuó. Boris insistió que Gran Bretaña “está pasando por el pico”. Pero que es el momento de mayor riesgo ante la posibilidad de que la gente pueda ver “el aparente éxito” de Gran Bretaña y se relaje en el “distanciamiento social”. Esa conducta provocaría “un segundo pico” de la epidemia, que significaría “una nueva ola de muerte y enfermedad” y un desastre económico.

Boris describió al virus como “el mayor desafío del país desde la guerra” y cada uno de nosotros sabe que este virus trae nueva tristeza y duelo a las casas de todo el país”.

Luego se dirigió a sus críticos en la conducción de la crisis, sin mencionarlos. ”Gran Bretaña ha desafiado tantas predicciones. Nosotros no tuvimos falta de ventiladores ni de camas de terapia intensiva. Nosotros no permitimos que nuestro NHS colapse y al contrario, todos nosotros colectivamente blindamos el NHS para que nuestras increíbles doctores, enfermeros y hospitalarios nos puedan proteger a de un brote que podría haber sido mucho peor y colectivamente, nosotros juntos aplanamos el pico”, describió.

El NHS no colapsó como sus críticos preveían y el ejército ayudó a construir los famosos Nightingale Hospital de 4000 camas en Londres, Manchester, Harrogate y Birmingham, que no tuvieron que ser masivamente utilizados y son “los elefantes blancos” de la pandemia.

El ingeniero Sir James Dyson invirtió 20 millones de libras para construir respiradores que le pidió el gobierno ante su carencia. Pero, al final, el pedido fue suspendido porque los médicos aprendieron a usar un tipo de oxígeno que los volvió menos necesarios. Pero el material de protección hubiera salvado la vida de los médicos, enfermeros, camilleros que murieron combatiendo el virus. No hay suficientes.

En el discurso, Boris Johnson también respondió a las críticas sobre la conducción de la crisis. Su retraso para adoptar las decisiones de la cuarentena, la presencia de su jefe de asesores, Dominic Cummings, en el Comité Científico, que debe asesorar al gobierno y sin la menor influencia de los políticos. “Quiero notificar ahora que estas decisiones serán adoptadas con la máxima posible transparencia. Y quiero compartir todo nuestro trabajo, nuestros pensamientos, mi pensamiento, con ustedes, la gente británica”, propuso Boris Johnson.

La economía urge al país. Muchas de las empresas desaparecerán tras la cuarentena, el desempleo ya está subiendo brutalmente Una encuesta de Deltapoll mostró que los británicos están contentos con las restricciones y que “les preocupa una salida rápida” del “lockdown” en todas las generaciones y grupos políticos “por las consecuencias” que puede traer la pandemia.

Las restricciones británicas ya llevan un mes y la próxima revisación de la cuarentena será recién el 7 de mayo. Los extranjeros que pretenden ingresar a Gran Bretaña o los que regresen como varados deberán cumplir una cuarentena de 14 días.