Pandemia y genocidio, el reclamo armenio en tiempos de coronavirus

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Todos los 24 de abril, miles de personas e desplazan al Tsizernagapert en Armenia, el memorial que recuerda a las víctimas del genocidio perpetrado contra el pueblo armenio. Mientras eso sucede, las comunidades armenias del mundo marchan hacia las representaciones diplomáticas de Turquía para exigir reconocimiento y reparación por el delito cometido entre 1915 y 1923. No obstante, este año esa rutina se ve alterada. El Covid-19 paraliza al mundo e impide que el reclamo sea llevado a las calles.

Armenia declaró el estado de emergencia y reporta más de 1.400 casos de coronavirus. Con la gente recluida en sus casas, el presidente y el primer ministro de Armenia, junto al Catolicós (cabeza de la Iglesia Armenia), llevarán una ofrenda floral al memorial. En Ereván, la capital de la república, el viernes por la mañana comenzarán a doblar las campanas de los templos y lo harán al unísono con la de las iglesias armenias de los cuatro puntos cardinales.

En la diáspora la situación no es mejor. La crisis alimentaria en Estados Unidos significó el involucramiento de la comunidad armenia de California, una de las más importantes, en la distribución de comestibles a aquellos que perdieron sus empleos como consecuencia de la pandemia. Se propone reunir el dinero suficiente para llevar un plato de comida a 1.500.000 personas, cifra que equivale a la de las víctimas del genocidio.

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El aislamiento social, preventivo y obligatorio nos encuentra a los argentinos de origen armenio en nuestras casas, sin justicia y sin poder reclamarla en nuestra tradicional marcha a la representación diplomática turca en el país. Por eso, este 24 de abril, se promueve el uso del hashtag #24AMemoriaEnCasa y se impulsa una fuerte campaña en redes sociales bajo la consigna Genocidios Nunca Más. Proliferan en Instagram y Facebook, fotografías de pañuelos blancos con flores nomeolvides. En este procedimiento se unifica el símbolo de las abuelas y madres de Plaza de Mayo con el armenio, sintetizando así la lucha común por la Memoria, la Verdad, la Justicia y la Reparación.

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Además, la crisis sanitaria nos impone desafíos. Adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad requieren asistencia. Por eso, instituciones de larga trayectoria en la comunidad ofrecen ayuda a sus hogares, a la par que los médicos se movilizan para el cuidado de la salud de los enfermos.

Desde hace algunos años se llevan adelante distintas campañas de donación de sangre. En este aniversario, estas acciones son más necesarias que nunca a causa del faltante crítico en los bancos que hacen acopio.

El genocidio armenio, la posverdad y el compromiso argentino

En la medida que el aislamiento se prolongue, las comunidades armenias profundizarán sus acciones solidarias. Varias razones hay para ello. Nuestro país acogió a los refugiados que lograron huir de las masacres y sus descendientes no lo olvidamos. Además, estamos comprometidos con el acompañamiento de la política de Derechos Humanos del Estado, que incluye, desde ya, el reconocimiento del genocidio armenio. Especial mención corresponde hacer en este sentido a la declaración del presidente Raúl Alfonsín en 1987, que reconoció públicamente la verdad histórica del genocidio, y a la ley 26.199 promulgada en 2007 por el presidente Néstor Kirchner que declaró el 24 de abril como Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos en conmemoración del genocidio del que fuera víctima el pueblo armenio. Y, en este marco, de la sentencia del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 5 que en 2011 declaró que el estado turco cometió el delito de genocidio en perjuicio del pueblo armenio.

Esta política de Estado deviene tanto más relevante hoy día. Los gobiernos de Turquía y Azerbaiyán despliegan en Argentina un amplio espectro de acciones que niegan la verdad histórica y tergiversan los hechos en su propio beneficio. Por eso, en el 105 aniversario del genocidio contra el pueblo armenio, apelamos a un ejercicio activo de la memoria y hacemos un llamado general a enfrentar la política negacionista de los gobiernos turco y azeríes.

*Referente de la Asociación Cultural Armenia