Dos intelectuales juegan el clásico River-Boca dos días antes del partido

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El director de Cultura de Perfil, Alejandro Belotti y el filósofo Julián Fava analizaron el gen del hincha de River y de Boca, respectivamente. "El que diga que no le dolió

perder la final en Madrid, miente", reconoció Fava. Por su parte, Belotti admitió que "para que sea una fiesta completa debería estar la hinchada de Boca también". Una previa superclásica diferente en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Alejandro Belotti, periodista, director de Cultura del diario Perfil y ex columnista de Actualidad de la edición latinoamericana de Desincorruptibles, y también a Julián Fava, filósofo, escritor, docente, y conductor del programa de radio Solo una noche más por FM La Patriada.

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Alejandro Belotti (AB): Como hincha de River estoy con la ilusión renovada como en cada uno de los Superclásicos y sorprendido por la manera en que ya tenemos incorporado jugar sin público visitante un partido como éste. Para tener una fiesta completa, es necesario tener a los hinchas de Boca también.

De la misma forma no término de macerar como tenemos incorporado, de manera casi genuflexa, una disposición del Gobierno de la Ciudad donde no puede haber estandartes referidos al 9/12 en la cancha de River.

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AG: Siguiendo el planteo de Alejandro, ¿cómo se vive este Superclásico como hincha de Boca que lo tendrá que ver en la televisión?

Julián Fava (JF): Cantarle al rival y que no esté el público es muy parecido a los actos políticos militantes, es superfluo. Se dieron grandes duelos, es una fiesta sagrada de mucha pasión. El fútbol argentino sin público visitante se parece a la música contemporánea popular, o sea, ya no hay más rock, le falta algo.

Román Iucht (RI): En ambas instituciones se ve con cierto dejo de nostalgia que lo más importante está afuera de la cancha: en River se extraña a Gallardo y a Enzo Pérez, mientras que en Boca el ídolo máximo es Juan Román Riquelme que está en otra posición. ¿Qué quiere decir que los nombres más fuertes hay que buscarlos en el archivo, por fuera de la actualidad?

AB: Sin grandes figuras, es un clásico un poco desinflado. Me acuerdo de los encontronazos que tenía Ramón Díaz con Macri, aportándole algo de color. Para mí en el fútbol los protagonistas son los hinchas, amo vivir la previa de ese partido, el ritual, más allá de qué equipo será el titular. No me gusta mucho este estadio gris, deslucido, 100% platea, hay cosas que no me terminan de cerrar de estas decisiones de la dirigencia.

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JF: Es raro que un hincha de River sea “hincha de su tribuna” porque eso es algo muy nuestro a partir de que hemos tenido muchas décadas con magros equipos. Recuerdo que en la década de los 80 perdíamos todo y por eso cuando iba a la cancha me pasaba mirando a La 12 todo el partido.

Ese fenómeno que pasó en River, también sucedió en Boca, más allá de que he cambiado mi status social y ahora tengo abono. Pero no hay mucha diferencia entre los abonados y la popular en nuestra cancha, la gente que va a nuestro estadio pertenece a una clase social distinta a la de los 80.

Antes la hinchada de Boca estaba muy politizada, cantaban que eran bosteros y peronistas, se quedaban todo el partido, incluso silbaban al Loco Gatti porque había manifestado que era radical. Hasta la llegada de Román, la cancha era un show Business para turistas impulsado por negocios de la barra. Se ha perdido esa pasión y esa forma de gasto improductivo, convirtiéndose en casi la visita a un teatro.

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AB: De hecho, mi familia es fundadora de San Lorenzo pero yo rompí con ese linaje porque tenía un amigo muy fanático de River que formó parte de la barra y hasta donde sé está preso. Me hice hincha y empecé a ir a la cancha solo, cuando tenía 13 años. No quiero decir que “es mi vida” pero River siempre estuvo presente en mis 49 años de vida. Ahora que puedo ir a la cancha con mis hijos es un ritual irremplazable.

Hinchada de River

Se fue modificando la composición social de quienes acceden al estadio. En River hay mucho problema entre la tribuna y los plateistas por estas nuevas lenguas que anularon la pista de atletismo. Es que ahora quedan más expuestos los plateistas si se quieren ir 10 minutos antes.

JF: Hegel decía que nada grande en la historia se ha hecho sin pasión, y el fútbol es así. Mi viejo era hincha de Quilmes y yo me hice de Boca por mi abuelo que me contaba historias del club en los 30. Él fue quien me llevó a la cancha por primera vez en 1987 cuando debutaba Menotti, incluso hasta me acuerdo la formación de aquel día.

Alguna vez dije que a los 40 años iba a dejar el fútbol a los 40 años, como si fuera una droga. Pero cuando cumplí esa edad fue cuando perdimos la final en Madrid, es decir, no podía dejarlo en ese momento.

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Esto que me pasa con Boca se parece a algo que sostenía Platón: “El mal comienza cuando la razón no puede gobernar a las pasiones”. Yo no sé si elegí ser hincha, quizá Boca me eligió a mí. El que diga que no le dolió perder la final en Madrid, miente. El fútbol es realmente irracional, incluso ganando 1-0 en el Monumental estás sufriendo, básicamente porque te pueden empatar.

AB: O te pueden hacer un gol sacando del medio…

JF: O te pueden apedrear el micro para no jugar en la cancha de River.

RI: Mejor intervengo para que no se me peleen. Destaco mucho que ambos recuerdan con nostalgia la edad en donde es más lindo ser hincha, en la adolescencia. ¿Quién era ese héroe futbolístico cuando atravesaban esa etapa? ¿Y qué jugador del rival les hubiera gustado tenerlo aunque sea un partido? ¿Recuerden algún clásico doméstico en particular?

AB: En ese tiempo mi ídolo máximo era Enzo Francescoli, me completó como hincha ver a un jugador con esa elegancia. De hecho, me parece más valiente alguien habilidoso que se banca todas las patadas, que un defensor aguerrido. El otro ídolo es el Burrito Ortega, incluso un poco más.

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Ahora es más fácil ir a la cancha, pero para ir a la cancha de Boca, antes había que acampar en el Monumental. Recuerdo mucho el clásico de 1994, cuando River le ganó 2-0 a Boca de visitante, porque el Burrito la rompió. Si tengo que elegir a alguien de Boca sería Riquelme, un jugador distinto.

JF: Mi primer ídolo fue el Loco Gatti, quien traía la leyenda de haber ganado la Libertadores y la Copa del Mundo. Y en los años donde se metía más de lo que se jugaba, el principal representante era Blas Giunta. Por supuesto, todo esto hasta que apareció Juan Román Riquelme. Y, por otro lado,los jugadores de River que me hubiese gustado que vistieran la de Boca serían Francescoli y el Payaso Aymar.

AO FM